La muerte del subordinado

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Mensaje por Gilbert Nightray el Mar Nov 06, 2012 12:55 am

Les compartimos este pequeño fanfic que escribimos la señorita Ariadne y yo en un momento de "no-inspiración" para el concurso de Halloween, pero como era demasiado buena y sabíamos que iba a ganar el concurso(?), decidimos solo agregarla por aquí al conjunto. No me importa si les gusta o no, pueden leerla si gustan.


La muerte del subordinado

En uno de aquellos típicos Halloweens donde no se hacía nada más que comer dulces y hacer concursos fracasados de historias y dibujos, el pequeño Emily (si, era hombre o algo así) quería escribir una historia, una historia que causara terror en quien la leyera... un terror que los perseguiría hasta el mismo fondo del Abyss. (?)

Pero además de calabazas con caras de engendros, dulces en envoltorios oscuros y telarañas, no encontraba nada en su cabeza que sirviera de inspiración para crear una historia de terrible espanto y emoción sin igual. Por eso decidió que si quería inspirarse, tenía que moverse de lugar. Y abandonó una de los tantos escondites donde lo dejaba su amo payaso y se fue a la habitación de la señorita Sharon, aquella niña con un genio endemoniado, esperando encontrar algo de inspiración entre tantos colores rosas y auras malignas ocultas detrás de olores perfumados. Hemos de aclarar que el pobre Emily (si, sigue siendo hombre... creo) no podía caminar bien, puesto que sus patas de arriba y las de abajo eran de distinta dimensión, por lo que decidió avanzar arrastrándose por los oscuros pasillos de la mansión, tan solo iluminados por un par de velas a punto de extinguirse.

A mitad de camino, entiéndase, a cinco pasos humanos, ya iba exhausto y un escalofrío lo recorrió cuando una de las velas se apagó sin razón. Con una ligera tensión en su espalda, siguió arrastrándose, comenzando a sentir como si lo estuvieran persiguiendo. Miraba por sobre su hombro para ver si encontraba algo, pero sus cabellos largos y la oscuridad reinante no le dejaban ver bien el paisaje. Con una risa nerviosa preguntó en un hilo de voz -"¿Hay alguien allí?"-.

Sin esperarlo, comenzó a resonar una melodía muy aguda y tenebrosa acompañados del sonido de golpes secos que venían desde la habitación al final del corredor. Si hubiese tenido corazón, estaba seguro que ya se hubiera detenido, pero como no era así, tan solo se limitó a arrastrarse hacia aquella habitación que nadie frecuentaba, claro, como en cada buena historia de terror.

Sabía que aunque no lograría sentir el miedo, porque era un muñeco, le serviría para compartir la experiencia y causar temor en los demás. Tal vez encontraría en su camino una leyenda de la Mansión de los Rainsworth que pudiera usar en su cometido, que los hijos de los hijos fueran contándose de generación en generación, hasta que la mitad de la historia se volviera un cuento increíble, pues como todos saben, en el camino de contar historias hay un 99% de posibilidades de que el relator le agregue algo que no se había mencionado antes (?)

Se arrastró y se arrastró, cada centímetro que avanzaba comenzaba a deshilarse un poco y cada vez avanzaba con más cansancio (cansancio de muñeca, claro). La música sonaba cada vez más y más cerca y los golpes aumentaban de ritmo y de intensidad. El corazón del lector en este momento comenzó a acelerarse y sentir la intriga del cuento cada vez que el desquiciado Emily (porque aún era hombre) se acercaba más a la puerta de la habitación.

Y finalmente logró llegar, con uno o dos milímetros menos de vestido, dejando un camino de hilos a su paso. Pero, ¿Cómo podría una muñeca abrir semejante puerta? Ofuscado se acercó y la tocó con una de sus manos de suave tela. Y con un chirrido traumático la puerta se abrió haciendo un ruido que seguro atravesaría todas las paredes de esa mansión. Emily suspiró, sabiendo que pronto alguien podría ir a ver que ocurría, y entonces tendría que reír y fingir que el sombrerero lo había abandonado a su suerte.

En cuanto abrió la puerta la luz de una vela iluminó por un segundo su azulado rostro para extinguirse en la oscuridad de la habitación, tan solo iluminada por la pálida luz de la luna que se asomaba por la ventana. La música paró pero los golpes seguían resonando y haciendo eco a su alrededor, sin lograr comprender lo que los causaba. Rodó examinando la habitación sintiéndose observado, perseguido, con la persistente sensación de que en cualquier momento algo se le aparecería sin avisar.

Tal vez era todo producto de su imaginación, porque estaba predispuesto a ver algo sobrenatural, así que se aclaró su garganta usualmente irritada y luego de buscar debajo de uno de los sillones volvió a hacer su llamado a la criatura, persona o espectro que estuviera presente: - Kukukuku ¿Hay alguien aquí?-

Y antes de que pudiera reaccionar y acomodar su homosexual moño apareció ante él aquello que inevitablemente estuvo esperando. Frente a él un rostro pálido cual muerto lo miraba fijamente con un solo ojo rojo, a escasos milímetros de su rostro de tela. Una sonrisa diabólica y fina se dibujó sobre el rostro tenebroso y una mano se cerró en torno al cuello del pequeño Emily, con una risa que le hubieran puesto los pelos de punta si se pudiera.

-¿Creíste que podías escapar de mi luego de tirar el último trozo de mi pastel de piña? Oh, Emily... Qué iluso.- la sonrisa tan radiante del sombrerero lo hizo temblar como colegiala, estaba en problemas, ¡Graves y terribles! Pero, era una muñeca valiente y no tenía miedo. Así que mientras lo llevaban como cordero al matadero, al lugar donde estaban haciendo ese perturbador ruido, se cubrió los ojos para no ver. La nueva habitación estaba en penumbras y se podían ver sombras terroríficas en las paredes. Pasaron unos minutos y el inicio de una risa se podía escuchar proviniendo de la garganta del tuerto. Break lo jaló del cabello para que mirara la sorpresa, y allí estaban todos sus conocidos esperándolo con disfraces aterradores y una gran fuente de líquido rojo. En el centro había una calabaza que había sido finamente tallada para que sirviera de silla y allí fue dejado el joven muñeco. Uno de ellos le acercó unas tijeras y temiendo que lo iban a cortar en pedazos volvió a cubrirse la vista.

El payaso bastardo tomó un par de largos y afilados alfileres mirando al pobre de Emily que sentía que le sudaban las hebras (wtf) sin estar consciente de lo que estaba por suceder. Por alguna extraña razón, le colocaron un par de anteojos pequeños que apenas le entraban en la enorme cabeza (a escala por supuesto) y ante su sorpresa y angustia lo despojaron de su terrible moño de la cabeza y tomando unas ensangrentadas tijeras, acercándolas a la larga cabellera de la muñeca, cortándola al son de un temible rayo que hizo retumbar los cristales de las ventanas. Posterior a esto, le pegó una etiqueta con la leyenda "Reim" escrita en sangre, y con aquella peculiar y molesta risa haciendo eco en el lugar, acercó peligrosamente los alfileres al pequeño cuerpo de Emily.
-¡¡¡¡Noooooooooo!!!! ¡Mi cabello es sedoso y...!- Pero ya era demasiado tarde para reclamar. Y cuando lo amarraron con hilos a su silla de tortura supo que nada podía hacer para escapar. Un dolor agudo lo recorrió cuando el primer alfiler se clavó en uno de sus brazos, era un dolor diferente claro, un dolor que podía sentir una muñeca, como si estuvieran poniéndole una nueva pieza y sintiera la molestia del objeto extraño en si mismo. Se retorció de un lado a otro intentando escapar, pero esta vez fue el hombro contrario el que fue clavado. Uno de los invitados del tétrico festín se acercó entonces, cuando le pasaron un alfiler y cuando la reconoció como la señorita Sharon su cuerpo entero convulsionó.

Ella tan solo se limitó a sonreírle con amabilidad, una amabilidad que ocultaba tras de aquella sonrisa una ira descontrolada. Un tercer alfiler lo comenzó a atravesar, rompiendo uno a uno los hilos que se entrelazaban para mantener unido su cuerpo.... Uno a uno....

En un remoto lugar lejos de cualquier mueble o gabinete que diera acceso a invitados molestos, se encontraba nuestro conocido y querido Reim, pacíficamente a punto de probar su delicioso pie de Calabaza por primera vez en Halloween, pero justo en ese momento el tenedor se le calló de la mano, pues un dolor nada amable se había posado de la nada en algún punto del mismo. Tembló de pies a cabeza cuando su hombro resintió también ese dolor terrible y se tuvo que apoyar en la mesa cuando a la altura de la costilla sintió que lo comenzaban a partir por dentro.

Emily estaba desesperado, él era un muñeco maldito, realmente ese ritual iba a funcionar, pero esos chicos parecían despreocupados de que realmente si fuera a sufrir algo su supuesto amigo Reim. Luego se fue acercando otra sombra y pudo reconocer al molestable Gilbert que lo miraba con expresión vacía en el rostro. -Lo siento Reim-san... Yo no...- dijo mientras se acercaba con otro de los alfileres en sus dedos.

Las manos le temblaban, pero no tenía otra opción y debía hacerlo ya que la demente escritora lo demandaba. Cerró los ojos con fuerza e introdujo el último de los alfileres en la cabeza, entre los ojos de la muñeca. Y de pronto, el mundo se oscureció, tragado por el Abyss terminando con más que la existencia del pequeño Emily...

Reim que estaba al otro lado del mundo se dio un golpe contra el borde de la mesa y cayó desmayado en el suelo de su habitación.

Las risas que lo despertaron no hicieron más que sorprenderlo, ¿Dónde estaba? Las luces habían cambiado esta vez y se encontraba en una mullida cama tan grande que sobraba casi toda. -Emily, no seas un vago y ya despierta... No tienes que dramatizar, solo estábamos jugando~- canturreó el sombrerero loco, literalmente, aun disfrazado y con una paleta de calabaza en la boca.

P.D. Reim murió.(?)


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Presente Re: La muerte del subordinado

Mensaje por Ariadne Barma el Jue Nov 08, 2012 3:19 pm

Jajajaja ~~ Quedó genial.
Estoy segura de que la gente no comenta porque los asustamos con la calidad del relato y todos saben que hubieramos ganado en el concurso de Halloween con esto (?)
Pero ya en serio, gracias por ayudarme a inspirarme ese día.
Y salió esto tan magistral, como todas las cosas que por el poder de la fuerza galáctica logramos hacer.
Alguien debería premiarnos -saca una copa de jugo de uva y le da un tarro de cerveza- Kanpai mi estimado Raven, algún día el mundo será un mundo mejor gracias a nosotros (?) porque lo dominaremos.


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Presente Re: La muerte del subordinado

Mensaje por Gilbert Nightray el Jue Nov 08, 2012 9:31 pm

Bien dicho qwinki - toma su bebida de hombre(?) y brinda con ella - La verdad es que todos ya leyeron la historia y les dio envidia de lo genial que era(?) ha. Aquí entre nos.... ¬¬ no les compartamos nada ya(?), hay que guardarlo en el lugar secreto para quienes en realidad aprecian el buen arte, ha.

Ah, y obliguemos a Jack a leerlo.


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Presente Re: La muerte del subordinado

Mensaje por Invitado el Jue Nov 08, 2012 10:58 pm

WTF?? Me ha encantado... es tan ilógico e irracional (?) Creo que solo me enteré de la mitad... ¡Pero me entusiasmó! Mi madre me miró mal cuando me dio un escalofrío owo Pues... eso... Me ha gustado mucho xDDDD
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Presente Re: La muerte del subordinado

Mensaje por Ariadne Barma el Jue Nov 08, 2012 11:40 pm

Jack siempre debe leer lo que escribimos, pues a veces sirve de inspiración(?)
Y si... Tenemos que adjuntarlo al lugar secreto para cuando tengamos a la selección de gente que si sepa apreciar nuestro arte~
Jajajaja Gracias por el comentario Lycka~ -le hace re-entrega oficial de la estampa de los "Elegidos"- Conservela con orgullo y cuidado.


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Presente Re: La muerte del subordinado

Mensaje por Xerxes Break el Sáb Nov 10, 2012 5:50 pm

- tachando algo en su agenda -

Bien, ahora se porque Reim no aparece... Gilbert lo borró del mapa(?). Amé la visualización de Emily arrastrándose por el suelo infinito, fue tan... emocionalmente recreativa(?). Les quedó de maravilla, hay que reconocer que sus mentes retorcidas y perversas hacen buen equipo cuando se trata de escribir y hacer planes malévolos. Espero que en un futuro nos regalen un cachito mas de su genio lliterario~

Y ya todos sabemos que son humildes hasta los huesos y por eso dieron oportunidad al resto de los relatos(?). Este tipo de trabajos son los que se deberían poner en el blog del foro, si es que aún esta en funcionamiento...



Arigato, Ojou-sama~
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Presente Re: La muerte del subordinado

Mensaje por Gilbert Nightray el Sáb Nov 10, 2012 6:01 pm

Ha, no sé cuál es la función exactamente del blog, de hecho hago negocios ilícitos con él(?)... creo que usé mal esa palabra o algo así.
Bueno, me da gusto que te haya gustado (claro, ¿a quién no le gustaría semejante creación(?)?)... y sobretodo agradezco que se hayan tomado el tiempo de leer... ._. es larga y a mi me da flojera.
Pronto haremos más cosas, así que... prepárense mentalmente.


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