Hoy o nunca [Priv Lie]

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Presente Hoy o nunca [Priv Lie]

Mensaje por Xerxes Break el Dom Nov 03, 2013 3:44 am

Para variar, tenía el tiempo encima. Pero quién me mandaba el querer acoplarme a la fiesta de Halloween que ofrecía esa noche el equipo de producción de Pandora? A causa de eso el auto ahora estaba mas desordenado que de costumbre… pero ni caso tenía intentar acomodar, la tarea era sencillamente imposible y además, no podía perder el tiempo en eso. Habría sido mas práctico cambiar mi atuendo en los vestidores del hospital, pero la idea de abandonar el lugar con cara de pirata… no sonaba precisamente divertida, demasiado llamativo tal vez.

Lo bueno era, que entre semáforo y semáforo me las ingeniaba para vestir el resto del disfraz, porque el pantalón de piel negra y opaca sí me lo había encasquetado antes de salir. Así que el resto no sería problema, incluso la filipina del trabajo la intercambié en el camino por una camisa color blanco que sin duda me salvaría del posible calor del lugar donde se nos había citado. Guantes negros, collares que sinceramente me hicieron visualizar a una señora de edad cuando los vi la primera vez, y hasta la franela o como se llamara que iba amarrada en lugar de cinto. Esa tendría que ajustarla cuando bajara del auto… Sentía que el asunto pintaba medio desastroso, pero ya no había vuelta atrás. De hecho, tenía algo muy importante que hacer durante esa noche, y no me iría de la dichosa fiestecita sin cumplir con mi meta personal. Mas valía que Julieta hiciera acto de presencia.

Suerte que aún había unos cuantos espacios en el estacionamiento, señal de que no era taan tarde como había imaginado. Ya solo era cuestión de… guardar primero el cigarro que en todo el camino no encendí, enjaretarme la gabardina que mejor encontré para hacerme pasar por pirata y… No, el parche no, suficiente tenía con hacerme pasar por tuerto en las grabaciones como para seguir con lo mismo… Descontando ese detalle… oh cierto, algo tenía que hacer con las arracadas que definitivamente no pensaba ponerme… Ni hablar, mis opciones eran pocas y en el fondo ya me había hecho a la idea.
Precisamente por eso cargaba una botella pequeña de alcohol, para desinfectar el arete que usaría para abrir y que sin piedad encajé en mi oreja izquierda. – Perfecto! Dolió menos de lo esperado – intenté convencerme mientras sustituía el accesorio de metal por uno de madera que tenía mas pinta de espina que otra cosa. Bien, ¿qué mas me hacía falta? La espada! Por poco y dejaba tan interesante accesorio, de hecho, mi favorito de todo el vestuario. Si, incluso mas que el clásico y estorboso sombrero que me coloqué justo antes de sacar algo de la guantera y cerrar el vehículo. Tendría que confiar, en que mi pequeño 208GT seguiría ahí para cuando regresara. Y ahora si, con todo teóricamente en orden me dirigí a la entrada del edificio.

Pero justo antes de cruzar la vigilada puerta, recordé un par de detalles. Revisé el bolsillo interior del abrigo, comprobando con alivio que mi cajetilla de mentolados se encontraba donde debía y saqué un lazo negro con el que me sujeté lo que se dejó de mi cabello. Quizá fuera trauma mío el dar por hecho que me cocería como verdura ahí dentro, pero prefería no lamentar después.

– Que no se note que vienes medio molido… – respiré profundo una primera vez, para la segunda ya me sentía mas ligero y ya con la mejor disposición del mundo, crucé finalmente la puerta para toparme con la oscuridad que premeditadamente habían dejado en el pasillo de la entrada. Si por casualidad tenía escalones y llegaba a terminar besando el suelo, me aseguraría de cobrarle al organizador.

---

Off: Ya olvidé qué iba a poner en off(?). Ah si, si quieres que agregue alguna descripción del lugar me dices, en el momento andaba medio en blanco para visualizar lugares (todavía). Y la idea era que fuera tema ligero, ni idea de si cumple ese propósito, creo que no...




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Presente Re: Hoy o nunca [Priv Lie]

Mensaje por Invitado el Lun Nov 04, 2013 12:57 am

Me encaminé con paso apresurado, esquivando a todos los compañeros del set que se interponían en mi camino, hacia la mesa de aperitivos y una vez allí, me serví un vaso con agua de sabor y tintada de color rojo llamativo, a simulación probablemente de sangre. Sólo esperaba que esa cosa bizarra no me envenenara de ninguna forma. Di un trago e hice una ligera mueca al descubrir que se trataba simplemente de jamaica, lo cual explicaba el colorcito. Miré de nueva cuenta el líquido oscuro y después a las opacas luces que iluminaban el encerrado y un tanto sofocante recinto. Definitivamente me estaban jugando una mala pasada. 
Volví a mirar a mi alrededor, poniéndome de puntitas lo más que podía para poder atisbar por encima de las cabezas de los demás invitados, y suspiré desilusionada al darme cuenta que no estaba. Ya llevaba más de una hora en aquel lugar y me había llenado de esperanza e ilusión la idea de verlo por allí, aunque él jamás me había dicho nada de que planeaba acudir a la velada. Cierto era que yo tenía ganas de asistir desde que me llegó la invitación, era una persona demasiado fiestera y extrovertida como para desaprovechar la oportunidad de pasar la tarde del viernes en una reunión de ese tipo, sobre todo si Alan y Nanami podían acompañarme. Eran mis compañeros de clases y se podría decir que mis mejores amigos desde que llegué a la isla, compartía departamento con la última y los tres participábamos en el rodaje de la serie, aunque ellos sólo como extras. 
Fruncí el ceño y traté de localizarlos con la mirada, pero de igual manera estos se me habían desaparecido. Y eso no era tan sencillo, tomando en cuenta que una venía de diablesa y el otro de Drácula moderno... o al menos eso pretendía ser. Comencé a caminar por todo el lugar, sin rumbo fijo, mientras esquivaba personas por aquí y por allá y atenta por si divisaba a alguno de mis dos acompañantes. 
Me alegraba el haber escogido ese disfraz para la ocasión porque, a diferencia de muchos de los presentes, yo no moría para nada de calor. Traía puesto un muy reducido short de cuero negro que dejaba al descubierto casi por completo mis piernas, una blusa strapless del mismo color que mostraba mis hombros desnudos y parte de mi vientre, y aunque era de mangas largas con terminación en pico, cuyo extremo se anudaba en el dedo medio, como la tela con la que estaba hecha era de una textura vaporosa, me sentía tan fresca como lo estaría si estuviera usando un simple top. El resto de mi vestimenta consistía en unas largas botas negras de cintas y una ancha capucha del mismo color, que me llegaba casi hasta los tobillos, y que flotaba tras de mí con cada movimiento que hacía. Para la ocasión, me había pintado las uñas y ojos de color negro intenso y mis labios suavemente de un tono carmín, en los que sobresalían ligeramente la punta de dos afilados y largos colmillos que distaban mucho de la dentadura falsa que vendían para los disfraces de vampiro: estos los había diseñado el mismo Alan y se veían tan naturales que casi parecían reales.  Mi corta cabellera castaña la tenía recogida en media coleta, dejando dos mechones sueltos para que enmarcaran mi rostro junto con el fleco. Para finalizar, tenía dos pequeñas incisiones en mi expuesto cuello, de lado izquierdo, que me había realizado con la punta previamente desinfectada de un cuchillo, para simular la mordida de un muerto viviente. De esta manera no tuve que recurrir a ningún maquillaje ni a falsa sangre, y las marcas desaparecerían con el pasar de los días. 
En resumidas cuentas, mi atuendo era la de una oscura vampiresa moderna, la supuesta amante de Drácula. 
Y hablando de Dráculas... ¿Dónde estaría el pelmazo de Alan? Lo necesitaba para poder tomarnos las fotos como era debido y poder tener un bello recuerdo de la velada y de nuestros disfraces en conjunto. 
Giré sobre mí misma, buscando a mi alrededor, hasta que mi vista se topó con la entrada del salón, en donde se recortaba la silueta de alguien disfrazado de lo que parecía ser un pirata. Mis ojos se abrieron ligeramente y una sonrisa iluminó mi rostro al reconocerle. Inmediatamente alcé un brazo, el cual agité de forma entusiasmada.
-¡Ishida! -Esperé a que nuestras miradas se encontraran y me dispuse a ir a su encuentro, cuando alguien me tomó con fuerza del brazo y me comenzó a arrastrar al lado contrario de donde estaba el peliblanco- ¿Pero qué...?
-Nanami dice que tiene calor, así que vayamos al jardín; allí nos tomaremos las fotos. Recuerda que en un rato más tienes que subir al escenario  -me explicó Alan al ver que ponía resistencia y lo miré por encima del hombro de forma asesina, pero él en ningún momento dejó de conducirme a la fuerza hacia la salida contraria, donde se encontraba una área al aire libre; allí ya nos estaba esperando nuestra compañera, sentada en un banco de piedra y con la cámara en mano. Volteé a ver de forma desesperada hacia donde había visto a Akira, pero la gente a nuestro alrededor me obstruía la visión y en un parpadeo ya me encontraba en el exterior.
Bonita suerte la mía... ¿Había logrado verme y reconocerme?
Me solté del amarre del castaño y le dediqué una de mis miradas especiales, la que dejaba en claro que no viviría lo suficiente para ver la luz de un nuevo día. Me crucé de brazos, disgustada.
Y yo que había estado deseando con todas mis fuerzas el verlo en la fiesta... Aunque pensándolo bien, el hecho de que yo quisiera estar con él, no significaba que él tuviera los mismos propósitos. Era probable que hubiera asistido para pasar un rato ameno con sus otros compañeros de escenas, con quienes convivía más. No necesariamente estaba en sus planes el verme en lo que restaba de la noche.
Me mordí el labio y después suspiré, resignada. Qué remedio...


Off: No te preocupes, yo me tomé la libertad de añadirle un pequeño jardín (? >3< Y bueno... tenían razón los demás al decirme que soy demasiado descriptiva, más de lo necesario... gomen u,ú Respecto a rol ligero o no... no importa, dejemos que la trama solita tome su curso ;3
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Mensaje por Xerxes Break el Mar Nov 05, 2013 2:42 am

Esa voz… tenía que ser ella! Pero… ¿dónde? Entre tanta gente creí imposible el poder ubicarla hasta que noté, no muy lejos, una entusiasmada manita que parecía querer captar la atención de alguien a la distancia. Tenía que ser ella. Para mi desgracia al siguiente segundo ya le había perdido de vista, alguien me tomó por el hombro con la intención de saludar y me hizo desviar la mirada de manera automática. Genial, ¿ahora como daría con su paradero? Bueno, al menos podía empezar por ubicarme en el punto aproximado por donde le vi aparecer.

Nada, nada de nada. Ni señal de la chica que desde meses atrás me había robado algo mas que horas de sueño. Pero no podía darme por vencido tan pronto, la noche era larga y mi voluntad, tan exquisita como malvavisco forrado con chocolate. Ok, ok, también tenía hambre. Así que sería mejor buscar algo con que entretener el paladar ya que la misión parecía querer prolongarse mas de lo esperado. Afortunadamente comida sobraba en la fiesta y conseguirme un plato con frituras fue mas sencillo que pedir trabajar horas extras. Ahora, a seguir mi labor de exploración en búsqueda del tesoro perdido. ¿Sería mal karma por ir de pirata?

-Al fondo a la derecha. Pero esta ocupada... – me dijo casi en un susurro cierto castaño que pasó junto a mi, viniendo precisamente de esa dirección y quien por cierto casi me mata de un susto pues ni siquiera le había notado. De hecho, no recordaba ni su nombre, solo sabía que formaba parte del reparto mas novato. Sin pensarlo dos veces seguí las vagas instrucciones, desechando por completo la posibilidad de que no tuvieran ninguna relación con quien yo estaba intentando localizar. Pero… si el dato era correcto, ¿implicaría que mas de alguno había notado ya mis sentimientos hacia ella? El simple hecho de pensarlo comenzaba a ponerme ligeramente nervioso…

Pero Julieta no tenía ni idea, estaba completamente seguro. ¿Qué tan bueno era eso? Podía significar que mis intentos de hacérselo notar habían sido hasta entonces insuficientes, fallidos y sin valor para la currícula. Oh decepción.
Esa noche me aseguraría de cambiar la situación. Con paso firme y total confianza salí al inesperado jardín donde el ambiente era drásticamente refrescante, topando visualmente con la dueña de mi sonrisa. Efectivamente no se encontraba sola, pero eso tenía solución. Aprovechando que sólo la desconocida “fotógrafa” tenía manera de notar mi presencia, me colé vilmente entre la parejita que posaba sin saber que me encontraba detrás de ellos. Me enganché a los hombros de ambos, como el mal tercio que pretendía ser y sin poder evitarlo dediqué una fría mirada al sujeto que acompañaba a Julieta, mas no invertí mucho tiempo en ello, le planté el desechable con la frituras justo en la cara y giré el rostro buscando esos hermosos ojos castaños que tanto anhelaba encontrar. – Les tengo malas noticias chicos, tendrán que ingeniárselas para disfrutar la fiesta siendo solo dos - y sin quitarle ni un momento la vista a mi castaña abandoné al desconocido, para así poder tomarla en brazos y literalmente robármela.

- Ya llegó por quien llorabas, Julieta~ comenté en broma sin poder borrarme una posible sonrisa delatora. Estar a su lado siempre conseguía hacerme sentir con renovados ánimos, tal cual en ese instante. Ya solo me quedaba buscar de nueva cuenta algo que consumir, ¿le había dejado el plato al otro sujeto o fue a dar al piso? De cualquier forma podía esperar, porque de momento, me interesaba mil veces mas deleitarme con la mujer que afortunadamente había aparecido en mi vida.



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Mensaje por Invitado el Miér Nov 06, 2013 5:17 am

Por alguna extraña razón, el evento ya no me parecía tan emocionante como desde un inicio... ¿Quizá decepción por saber que Ishida estaba en el lugar y no tenía oportunidad de charlar con él? No lo sabía... pero tendría que buscar de alguna manera levantar mi ánimo, o terminaría yéndome de allí y no deseaba dejar a mis dos amigos solos. 
Alan se acomodó a mi lado, aunque aún no estábamos muy seguros de con qué posición iniciar las fotos. ¿La típica pose del vampiro mordiendo a la damisela? Sí... esa era la mejor para iniciar. 
Nanami preparó la cámara mientras nos acomodábamos, y logré atisbar una miradita de sorpresa y picardía en sus ojos verdes mientras miraba algo detrás de nosotros. Fruncí el ceño. ¿Qué se traía ahora entre manos?
Literalmente di un respingo cuando alguien me tomó por el hombro, al igual que a Alan, y se coló de la forma más descarada posible en la toma. Giré mi rostro y mi corazón dio un vuelco al ver que se trataba de nada más y nada menos que del pirata causante de mis suspiros. Le miré, completamente anonadada y sin ser consciente de la descortecía mostrada hacia mi mejor amigo por su parte; cuando giró a mirarme, me sumergí en la porfundidad de sus hermosos y audaces ojos rojizos. De a poco una sonrisa radiante e ilusionada comenzó a aparecer en mis labios al tiempo que mi mente iba analizando aquel hecho.
¡Él estaba allí! 
¿Me habría buscado? ¿Me había encontrado por casualidad y sólo pasaba a saludar un momento? ¿Qué importaba eso? ¡Estaba allí!
-¡Ishida! -exclamé jovialmente, a manera de saludo e ignorando completamente las miraditas de complicidad que me dirigían mis amigos. Ellos ya sabían de mi sentir hacia el peliblanco, a pesar de nunca habérselos dicho de forma clara y directa.
Parpadeé con incredulidad ante sus palabras, ¿a qué se refería con eso? No tuve mucho tiempo para meditarlo. Ahogué un leve grito de sorpresa, que logré retener en mi garganta, cuando Akira me tomó en brazos e instintivamente rodeé su cuello con ambos brazos míos; no puse resistencia alguna a la idea de ser secuestrada. Divisé a mis amigos por encima de su hombro y pude notar que estos se reían quedamente al tiempo que me miraban de forma sugerente. Si deseaba evitarme corajes e incomodidades, lo mejor sería que los ignorara olímpicamente. Así que volví a centrar mi atención en mi raptor, quien en esos momentos me dirigía la palabra.
-¿Llorar? -sonreí traviesamente y negué, dispuesta a seguirle su juego- No, no, no, no, creo que se equivoca, caballero, yo jamás lloré. Grité, que es otra cosa bastante diferente -me aclaré la garganta y mantuve mi sonrisa traviesa por un segundo, después esta adquirió un matiz más dulce y sincero- Me hace feliz que estés aquí, por un momento temí que... -no concluí con la frase y desvié la mirada, sintiéndome de repente intimidada y avergonzada por lo que había estado a punto de decir. ¿Qué nadie me había enseñado a mantener la boca cerrada? Al parecer no... 
Me alegraba sinceramente que estuviera medianamente oscuro, de otra forma Ishida se percataría de mi sonrojo y lo último que quería era que el otro se diera cuenta de lo que estaba realmente pensando. No deseaba ni incomodarle ni mucho menos arruinarle la velada. 
Miré a mi alrededor con calma, sin estar muy segura de dónde fijarla. ¿Y ahora qué?
Comencé a tararear por lo bajo al ritmo de la pieza que en ese momento resonaba en la estancia contigua y cuando me fijé en lo que estaba haciendo, rápidamente me callé y le miré con una sonrisa un tanto nerviosa.
-Lo siento... es pegajosa -sonreí.
Tenía que hacer algo, me sentía un tanto desorientada y eso no era bueno; tenía que recobrar mi habitual ánimo o de otra manera Akira se percataría de que algo raro estaba pasando y quizá terminara por irse con sus otros compañeros de grabaciones. 
-¿Y bien? -pregunté con una sonrisa entusiasmada, tragándome el nudo que amenazaba con formarse en mi garganta. Sabía que cuando me bajara sería dueña de mí misma una vez más, su cercanía me estaba afectando de una manera que él jamás se podría imaginar- ¿Cómo tienes planeado ocupar el tiempo restante de la velada? Sería interesante verte bailar -le dediqué una mirada juguetona- Sería interesante verte hacer muchas cosas, de hecho... -Sólo esperaba que no estuviera en sus planes irse con los otros muy pronto- ¿Te quedarás un rato más conmigo? -pregunté sin poder contenerme, mirándole de forma un tanto ansiosa y esperanzada, antes de volver a desviar la mirada al sentir que mis mejillas de nueva cuenta volvían a teñirse de rojo. 
Sabía que no debí haber lanzado algo como eso en voz alta, aún así estaba esperando su respuesta mientras contenía la respiración.
Lo único que deseaba y rogaba era que el tiempo se detuviera mientras estuviéramos juntos...
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Mensaje por Xerxes Break el Dom Nov 10, 2013 1:49 am

Debí suponer que le daría un soberano puñetazo a mi intento de auto designarme alguien sumamente especial para ella, aunque bueno… siendo literalmente literales, en efecto había gritado mi nombre y no llorado. Aún así no permití que el detalle afectara mis ánimos, después de todo, el ser tan directa era algo que me gustaba de su persona y además, acababa de confirmar con sus palabras, que al menos mi presencia le hacía feliz. Por supuesto que eso podía interpretarse de distintas formas, pero cualquiera de ellas era a mi favor, solo que en menor o mayor medida.

Pero… ¿qué era lo que temía? ¿por qué no había terminado su frase? Lo peor era que no parecía tener la mas mínima intención de hacerlo y quizá el pedir que lo hiciera pudiera resultar de mal gusto. Medianamente resignado, me detuve a observar alrededor en busca de un buen sitio donde ubicarnos los siguientes minutos, pero debido a alguna extraña e incomprensible razón, mi búsqueda no duró mucho, pues terminé recorriendo lo mas disimuladamente posible, el atuendo que mi compañera de trabajo había decidido usar aquella noche. Obvio que miraba la ropa! ¿qué mas podría estar viendo si no era eso? ¿La forma en que se ajustaba a su figura? Imposible que alguien como yo, se aprovechara de la cercanía para mirar donde se supone que no debe. Negué rotundamente intentando sacarme de la cabeza ideas como re acomodar mi mano sobre sus curvas. De hacerlo seguro me exiliaban por la eternidad…

Afortunadamente, su voz consiguió interrumpir mis malas divagaciones y hacerme reaccionar. ¿Planes para la noche? Oh claro que tenía algo parecido a eso, o mejor dicho, tenía algo que cumplir a como diera lugar, pero mejor que no me preguntaran por el procedimiento necesario para hacerlo, porque siendo sinceros, aún no tenía ni la mas remota idea… Y respecto a bailar… no tenía inconveniente con eso, pero la forma en que lo dijo y la continuación de sus palabras, me obligaron a hacer una pequeña pausa en mi asimilación del interrogatorio. Verme, hacer, muchas cosas. Ehm… ¿en qué forma debía tomar eso? Era imaginación mía o eso sumado a su miradita traviesa empezaba a ponerme… ¿ligeramente nervioso? Oh no, pero si eso era para los débiles, no encajaba conmigo, claro que no.

Sonreí un tanto apenado. – Soy hombre y no puedo asimilar tantas… preguntas, propuestas e indirectas y responder a todas consecutivamente. – afirmé con un toque de diversión en la voz. A pesar de haber meditado unos cuantos segundos en auto responderme mentalmente a todas las peticiones lanzadas, sólo era capaz de asimilar la última de todas ellas. - ¿Alguna vez has visto un pirata que abandone el tesoro recién conseguido? – pregunté clavando por un instante y sin temor alguno mi mirada en la de ella, que por cierto, no tardó en huir – Tendrías que llamar a seguridad para deshacerte de mi esta noche. – Nadaba en ganas de besarle por lo menos la frente, restregarme cursimente sobre su rostro o como mínimo estrujarla, ya que la tenía en mis brazos, con tanta fuerza hasta que horrorizada rogara por zafarse de mi amarre. Pero no, tendría que resignarme y darme por satisfecho con cualquiera que fuera su reacción a mis palabras.
Quizá estaba siendo mas directo que de costumbre, ¿o descarado tal vez? Pero necesitaba hacerle saber cuánto amaba estar a su lado, compartir nuestro tiempo y experimentar nuevas sensaciones en conjunto. Sobretodo, necesitaba confirmar, si todo aquello era recíproco, o tan solo yo alucinaba con su persona… Me costó unos cuantos segundos superar lo infinitamente doloroso que sería ser rechazado, mas no demasiado como para que fuera notorio en mi expresión, o al menos, eso creía.

Decidido a no rendirme ni aunque tuviera sesenta, retomé el andar directo a una de las mesas surtida en bocadillos, junto a la cual, bajé a mi botín de la noche. No me llevó mucho tiempo elegir algo, había nacido para consumir glucosa, así que tomé un pequeño refractario lleno de variados chocolates. - ¿Quieres llevar algo mas? – mientras Julieta respondía, me enganché despreocupadamente a uno de sus brazos, dando nuevamente un rápido vistazo a su persona. Sin duda estaba hermosa. – Por allá hay un sofá libre, podemos sentarnos en lo que decides quién bailará primero para el otro~ solté teóricamente en broma mientras señalaba un mueble donde posiblemente podríamos tener un poco de privacidad.



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Presente Re: Hoy o nunca [Priv Lie]

Mensaje por Invitado el Mar Nov 12, 2013 6:38 am

Sabía que era lo mejor para mis nervios, pero aún así mi corazón se oprimió levemente cuando me depositó con suavidad en el suelo, privándome de su contacto. Pero era mejor así, o al menos eso quería creer. 
Le observé tomar aquella bandeja llena de chocolates y no pude evitar reír disimuladamente. No me pasaba por alto el hecho de que amaba lo dulce, y ese era uno de los muchos detalles en su persona que habían logrado cautivarme. Yo, por el contrario, era partidiaria de lo ácido sin lugar a dudas. 
Me sentía sumamente feliz el poder contemplarle de aquella manera, pudiendo estar yo a su lado. Por otro lado, el hecho de saber que deseaba pasar el resto de la velada conmigo me había hecho la chica más feliz de la fiesta, y un rayo de esperanza comenzó a iluminarse a la distancia al suponer que no le era tan indiferente como yo hubiera pensada. Y aunque sabía que no debía albergarla, aún así no podía evitarlo. Si tan sólo él pudiera corresponderme aunque fuera sólo un poco...
Sacudí la cabeza con fuerza, ahuyentando mis cavilaciones por aquel momento cuando escuché la voz de Ishida preguntándome aquello. Le miré con curiosidad unos segundos, antes de responderle con un breve gesto negativo y le dediqué una suave sonrisa. Aproveché el hecho de que había entrecruzado nuestros brazos, para arrastrarlo rumbo al lugar que él mismo había indicado segundos antes. 
-Te aseguro que esa no seré yo -respondí juguetonamente mientras lo conducía hacia el cómodo y prometedor asiento; y una vez que estuvimos allí, me safé de su amarre para encararle y dedicarle una radiante sonrisa. Tomé un pequeño chocolate de su bandeja y, aprovechando el factor sorpresa, lo introducí en su boca con suavidad, deleitándome con el fugaz contacto que mi dedo había realizado sobre sus labios. Y aunque me había sonrojado por mi atrevimiento, aún así no me arrepentí en lo más mínimo de haberlo hecho; es más, estaba segura que lo haría de nuevo y sin pensármelo dos veces. 
Tomé asiento en el sillón y con suavidad le insté para que hiciera lo mismo a mi lado, para después apoyar ligeramente mi cabeza sobre su hombro sin pedirle autorización alguna. Aunque tenía que reconocer que mi rostro nunca antes había estado más rojo que en aquellos momentos. 
-Y bueno... -justo en ese momento sentí vibrar algo en mi casi inexistente short y di un ligero respingo, apartándome bruscamente de él. Definitivamente no me lo había esperado. Saqué mi celular y chequé el mensaje que acababa de recibir, proveniente de Alan, en el que me decía que ya tenía que estar en el escenario. Cerré la tapa del celular sin remordimientos y volví a guardarlo en el bolsillo. Miré a mi acompañante y le volví a sonreír al tiempo que jugueteaba ligeramente con el moño en mi cuello que anudaba el listón de mi capa y la mantenía en su lugar. 
Por alguna extraña razón que no podía explicar, en esos momentos me sentía con unos impulsos casi irrefrenables de besarle, a pesar de encontrarme cohibida. Quizá el haberlos rozado con mi piel había despertado en mí el deseo de disfrutarlos de otra manera más íntima. Pero tenía que controlarme, o de otra manera cometería alguna imprudencia que haría que se alejara de mí. Y yo definitivamente no deseaba eso. 
Aparté la mirada de nueva cuenta, tragando saliva y sintiendo mi desbocado corazón latir contra mi pecho. Si seguía así, el peliblanco seguramente se daría cuenta. ¿Qué pasaría si él se enteraba de mis sentimientos? ¿Se molestaría? ¿Me trataría condescendientemente? 
Sin poder evitarlo, le miré de reojo con una tristeza que no logré disimular del todo. 
No podía decirle nada, pero definitivamente el estar así el resto de la noche no pintaba muy prometedor que dijeramos. Pero eso era mejor que no poder disfrutar de su compañía, eso era seguro. 
Entrelacé mis propios dedos y cerré los ojos, respirando hondamente un par de veces para tratar de calmar mi agitado corazón y al final suspiré.
Mi celular volvió a vibrar, pero esta vez no lo iba a abrir, pues sabía que ahora se trataba de una llamada entrante. 
¿Se me estaba ofreciendo una vía de escape? Sabía que aún faltaban dos turnos antes de que tuviera que cantar, por lo que en sí eso no me preocupaba: podía quedarme un poco más de tiempo con él antes de tener que subir al escenario. De allí retornaría a donde Ishida me estuviera esperando, si es que lo hacía. 
Sí, eso sería lo mejor. 
Entonces... ¡¿Por qué diantres mi cuerpo actuaba por instinto propio?! 
Volteé a verlo una vez más antes de que mi mano suavemente se posara sobre una de sus mejillas, acunándole con ternura. Y antes de que pudiera evitarlo, mis labios ya rozaban la comisura de los suyos.
¡¿Pero es que acaso me había vuelto loca?! ¡¿Qué rayos estaba haciendo?!
¡Estúpida!
Milésimas de segundo después me separé de él, con el cuerpo tenso y mirándole con temor y duda.
-L-lo... lo siento -musité quedamente antes de ponerme en pie rápidamente. Hice amago de decir algo más, pero mi voz se negó a salir y sin poder deshacer aquel nudo que se había formado en mi garganta, le di la espalda y eché a correr, esquivando a las personas y perdiéndome en medio del gentío. 
¿Y ahora qué haría? 
-Lo has arruinado todo... -me acusé en voz alta, contra apenas lográndome escuchar ante las múltiples conversaciones ajenas que había a mi alrededor- Y ahora sí no tenías ni una gota de alcohol en tu cuerpo... así que no tienes excusa de nada...
A la distancia pude observar los peculiares disfraces de Alan y Nayumi, cerca del escenario. Por un segundo me vi tentada de dar media vuelta y marcharme de allí sin decirle a nadie, pero rápidamente después deseché aquella idea. Yo había prometido cantar aquella melodía y lo haría. Así que desganadamente, y como si me estuviera dirigiendo a mi propia muerte, me encaminé hacia donde estaban ellos dos. Cantaría y después de eso, me escabulliría sin que nadie me pudiera detener. 
Asentí, complacida ante aquel vago plan, y caminé con un poco más de seguridad, disculpándome de vez en cuando con las personas que lograba empujar accidentalmente.
Cantaría y me iría, eso era todo. Ya mañana sería otro día.
O eso esperaba...



Off: Te juro que estuvo a punto de darme algo cuando se me borró el comienzo de la respuesta... pero bueno, creo que logré recrearlo de la forma más fiel posible al original. Y échale la culpa a la canción que estoy escuchando el hecho de que el post quedara tan... así (? ...
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Mensaje por Xerxes Break el Vie Nov 15, 2013 8:26 am

Su sonrisa siempre conseguía trabarme la circulación, sobretodo cuando iba dedicada única y exclusivamente para mí… ¿Tenía que atacarme justamente esa noche? La amaba, sin duda, pero alborotar mis nervios no ayudaba precisamente a la causa de la noche y por si fuera poco, había conseguido tomarme vilmente desprevenido, con manos ocupadas y sin manera de ocultar o al menos desviar el inesperado color en mi rostro… Y aún así, ese había sido el chocolate mas exquisito de mi ajetreada vida, gracias obviamente, a Julieta BlackRose.

Suerte mía que no hiciera mas comentario al respecto y tomara asiento, acto que naturalmente imité mientras intentaba controlarme y hacer como que nada había sucedido. ¿Era realmente eso lo mejor? Quizá debería aprovechar el escenario y sensaciones para soltar lo que tanto rondaba por mi mente desde semanas atrás. Ah… pero sus acciones seguían atascando mis neuronas… ¿Alguna vez estuvimos tan cerca el uno del otro fuera de nuestros personajes? Puede que el acomodarse tan aleatoriamente sobre mi hombro no significara nada, solo un poco de comodidad y nada mas. Era yo quien desvariaba curiosamente a mi favor.

Y entonces, casi me vuelvo diabético con su celular y el mugroso vibrador… Añadirle a lo tenso de la noche un susto cardíaco era una drástica combinación, aunque consiguió romper lo estancado del momento. La curiosidad me invitaba a mirar de reojo e intentar leer lo que fuera que le enviaran, pero no. Me contuve y mantuve la vista al frente sin tocar chocolate alguno. Hasta que sentí su  mirada sobre mí la enfoqué ¿Pero qué…?¿A dónde fue a parar su sonrisa? Lucía preocupada, o mejor dicho…

Otra interrupción. ¿Realmente había algo que interrumpir?

Desvié el rostro con cierta apatía, cómo negarlo… No quería verme muy entrometido en caso de que tomara nuevamente su móvil. Silencio, silencio. ¿Qué pasaba? Al girar me encontré sorpresivamente con la calidez de su tacto, el mismo que me había cautivado durante horas laborales y que la mayoría de las veces debía dejar ir. Pero no era un contacto cualquiera, podía sentirlo tan distinto a todo lo anterior, con tanta fuerza y… ¿amor?

¿Seria posible que no fuera yo el único con el corazón histérico?

Mentiría si dijera que no sentí el rostro hervir al instante que sus labios se apiadaron de mi. Y en automático absolutamente todo se detuvo para mi, quedé perplejo, inmóvil y literalmente con la boca abierta. Al quedar en modo idiota fui incapaz de reaccionar a tiempo. Debí decir o hacer algo que borrara el miedo de su rostro, demostrarle lo valioso e inaudito de ese beso. Aprovechar y confesar cuanto me estaba guardando y que aquella noche me había propuesto declarar a como diera lugar.

¡No!¿Por qué se iba?! Debía… debía esperarme y darme oportunidad de decir algo!! Idiota… ¿cómo demonios no fui capaz de detenerla?! Sujetarle y obligarle si era necesario a escuchar lo que tenía que decirle. Si, eso haría. Justo ahora.
Abandoné los chocolates en el sofá y rápidamente crucé entre la gente, buscando su paradero. Tenía que confiar en que no abandonaría la fiesta sin despedirse debidamente, aunque después de lo sucedido…

Por inercia alcé la vista hacia las coloridas luces en el techo cuando avisaron públicamente que quien abriría la ronda de canciones no se había presentado por briago. Pobre, pasarían semanas antes de que sus compañeros olvidaran la chapuza y decidieran dejarlo en paz. La buena noticia era que el siguiente turno le pertenecía a alguien que no había cantado anteriormente para el personal y por lo tanto, mas de alguno nadaba en curiosidad por la interpretación. Bueno, al menos con eso la gente se quedaría quieta y me permitiría seguir con la búsqueda, el único inconveniente era que me encontraba justo frente al escenario y comenzaban a empujarme irremediablemente hacia el frente. ¡No no no! ¡Yo iba para el lado contrario!

¡Julieta!!! – gritó una chica casi desgarrándose la voz justo sobre mi oído. Con todo y la sordera momentánea giré hacia la plataforma junto a la que había quedado embotellado. Aún no había nadie arriba, pero rumores conocía que aseguraban que mi compañera y amiga se defendía mas que bien cantando. Perfecto, de ahí no podría escapar fácilmente, el factor sorpresa se encontraba ahora de mi lado. Decidido y un tanto molesto por su huida me planté dispuesto a todo. Era consciente de que mi rostro aún mostraba una tonalidad poco usual en mi persona, pero me valía. – ¡BlackRose!!  ¡Hazme un hijo aquí y ahora!!- grité a toda voz para hacerle saber que la estaba esperando y con un poco de suerte, romper la tensión entre ambos. Eso, o la hacía salir corriendo despavorida... Pero vista al frente! Porque no quería toparme ni de broma con las miradas que seguro ya me tenían enfocado por lo sensato del grito de guerra. De cualquier forma no quería perderme ni un segundo de su presentación ¿por qué no me había dicho que cantaría??



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Presente Re: Hoy o nunca [Priv Lie]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 01, 2014 8:14 pm

¿Cómo era posible que ya fuera mi turno? ¡Si yo estaba completamente segura que antes de mí abría el concierto con dos canciones uno de los muchachos del set, lo había verificado en el intinerario meticulosamente! 
Miré a Alan como si me estuviera gastando la peor de las bromas y él sólo se encogió de hombros.
-Si hubieras respondido a mi llamada, te hubieras enterado de lo que había pasado...
Justo en ese momento uno de los organizadores estaban dando el aviso y tragué saliva. Ahora me tocaba a mí dar inicio a la presentación, más que maravilloso. Como si no estuviera ya lo suficientemente nerviosa por lo acontecido con Ishida, como para sumarle un evento inesperado. 
Por lo general nunca me ponía nerviosa cuando se trataba de cantar frente a un público, había nacido para estar en un escenario y me sentía realmente cómoda en ese lugar. Pero mi mente tenía demasiadas cosas en las qué pensar como para poder disfrutar de la maravillosa sensación que siempre me causaba cada que me presentaba en vivo. 
Le arrebaté el micrófono de mala gana a Alan y, no sin antes de dirigirle una mirada sumamente desagradable, a pesar de saber que él no tenía culpa de nada; me dirigí hacia la parte posterior de la tarima, preparada para salir. Me giré rápidamente para observar a mi compañero por encima de mi hombro.
-Tú te vas a encargar de todos los efectos, ¿cierto? Ese fue el acuerdo para que me presentara.
Él asintió y sin más se encaminó hacia la zona del DJ. Respiré con más tranquilidad. Ahora a esperar a que las luces disminuyeran paraque así pudiera dar inicio al evento. 
Pero antes de eso, escuché una voz en particular sobresalir de todas las demás voces y cuchicheos de los allí presentes y abrí los ojos como plato al reconocer no sólo el dueño de la voz, sino al escuchar claramente cada una de sus palabras. Que... ¿Qué le hiciera un hijo? Reí sin poder evitarlo, eliminando de esta manera toda la tensión que pudiera tener. ¿Cómo podía seguir negándolo? Lo amaba, más de lo que jamás creí posible. Sólo él era capaz de hacerme olvidar mis preocupaciones y sacarme una sonrisa con sus ocurrencias. Pero espera un segundo... Me había llamado, ¿cierto? Eso quería decir que... ¿No estaba enfadado conmigo ni se sentía incómodo con lo que había hecho? 
No tuve más tiempo para seguir sumergida en mis cavilaciones, porque en ese momento todas las luces del lugar se apagaron, dejando la estancia sumergida en lío de sombras casi impenetrable. Todo estaba saliendo de acuerdo al plan. 
Todos los invitados quedaron en silencio, sorprendidos por la inesperada oscuridad y no se hizo esperar el suave cuchicheo que se suscitó entre el público ante la acción del staff de dejar todo el lugar en penumbras. El rumor de voces comenzó a elevarse, pero antes de que se comenzara a dar las señales inevitables del pánico, la tétrica música comenzó a resonar por todas las bocinas del lugar y salí de detrás de bambalinas hacia el escenario, haciendo resonar el tacón de mis botas contra las tablas de madera de las que estaba hecha la tarima y provocando un ambiente aún más lúgubre con este sonido, el cual provocó que todos callaran nuevamente.
Me posicioné en el centro y me permití dar un rápido respiro profundo antes de encender el micrófono y comenzar a cantar. Gracias a los efectos de Alan, mi voz se escuchaba opacada y lejana, cosa que provocaba un mejor impacto, tomando en cuenta que aquella canción estaba hecha para provocar emociones contrarias y suspenso. Era noche de Halloween al fin y al cabo, ¿no?
Cuando la música explotó y Alan quitó la edición en mi voz, permitiendo que esta se escuchara fuerte y clara al momento de subir las notas, las luces volvieron a encenderse a media tonalidad, iluminando de nuevo la estancia parcialmente y logrando aquel efecto de misterio que se requería para que la canción pudiera ser disfrutada como se debía. Después de eso, me olvidé por completo de los demás y únicamente me procuré de dar una buena representación a lo que estaba haciendo, optando mi papel como cantante y permitiendo que mi voz saliera sin restricción alguna, atacando las notas como la música lo requería y tratando que la emoción transmitida en mi voz ayudara a que la reacción de los ayudantes fuera la necesaria. No sabía si lo estaba logrando, ni siquiera podía saber si realmente estaba cantando bien o no. Sabía que Alan estaba haciendo un buen trabajo editando el sonido del micrófono en las partes que era necesario, sólo me restaba desear que mi trabajo llegara a la altura del de mi compañero.
Me moví por el escenario pausadamente mientras transcurría la melodía, haciendo resonar mis pasos al hacerlo y adueñándome de todo el espacio, como solía hacerlo siempre que cantaba frente a un grupo de personas. Aquel era el lugar en el que debía estar en esos momentos, ese era mi lugar y nadie me lo iba a arrebatar mientras yo estuviera de pie frente a ellos. Cuando ya me encontraba cantando la última estrofa, volví a colocarme en el centro del escenario y miré a todos los que me oían, siendo inevitable el toparme con la mirada de aquel que lograba detenerme el corazón por segundos. Mi mirada se perdió por unos instantes en aquellos profundos ojos rojizos, antes de desviar la mirada y seguir con mi actuación. Con eso le dejaba en claro que aquella presentación iba dedicada única y exclusivamente para él. Permití que el sentimiento de la letra me consumiera para que este pudiera relucir en mi voz y así atrapar a mi audencia. Cuando finalicé con mi canto, me quedé completamente inerte, de pie frente a toda esa concurrencia, permitiendo que la melodía finalizara. Cuando la última nota resonó por toda la estancia, me permití desplomarme sobre la tarima con un seco y sordo golpe, cual títere al que acaban de cortarle los hilos. 
Todo quedó en total silencio y las luces volvieron a iluminar por completo todo el lugar, pero yo no me moví de mi posición, quedando tirada sobre la fría y dura madera cual frágil muñeca de porcelana rota, con el rostro ligeramente ladeado hacia los demás presentes y con mi corta cabellera castaña cubriéndome parcialmente el mismo, por lo que ni siquiera los que estaban en primera fila podrían ver la expresión de mis pálidas facciones.
¿Dónde estaba Alan? Se suponía que iba a venir a recogerme para llevarme en brazos a la parte trasera del escenario; al fin y al cabo había sido idea suya la de finalizar la presentación con aquella acción, para según eso dar un impacto aún mayor a la canción. ¡¿Dónde rayos estaba?! ¡Se me estaba entumiendo el pie por la posición en la que había caido! 
A pesar de eso no me moví, dando así la errónea impresión de que algo malo me había sucedido y que en esos momentos estaba inconsciente. Tenía que aparecer Alan para dar por finalizada la actuación, porque si no lo hacía, yo misma me encargaría de desollarle vivo.

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Mensaje por Xerxes Break el Dom Ene 12, 2014 1:19 am

Con una grata sonrisa y decisión infinita sostuve su hermosa mirada hasta que fue ella quien renunció. Era de esperarse, no era el único espectador y por extraño que pareciera, la sentía completamente mía aún si el lugar estaba atascado de personas. Influencia tal vez por lo recién ocurrido entre ambos, ese fugaz roce entre nuestros labios había sido mas que suficiente para corroborar que mis sentimientos no eran los únicos rondando en las cercanías. Ahora mas que nunca, estaba dispuesto a hacerle saber todo lo que me hacía sentir, cada gota de ilusión generada por el simple hecho de tenerla en mi vida. Escucharle cantar con tan potente y apasionada voz no hacía mas que incrementar mis emociones. Amaba escucharle y verla cantar, desenvolverse con esa energía mientras interpretaba las canciones, presenciar el esplendor y magnificencia de su persona. Conseguía atraparme con sus presentaciones, y hoy no era diferente. Siempre lograba impregnar de emociones cada palabra que surgía de su voz, transmitir un sentir que resonaba en tu interior aún después de terminada la pieza.

No se me escaparía, tan preciosa mujer debía enterarse ya de mis intenciones.

Ansiaba ir hasta ella y retomar mis planes de la noche de una vez por todas, pero al mismo tiempo no deseaba que terminara su tiempo en el escenario. Inevitable y mas próximo de lo que una mitad de mi esperaba. La ausencia de su voz al ir disminuyendo el ritmo de la música delataba el fin de su número… No! ¿por qué duraba tan poco?? Las ocasiones en que uno podía escucharla cantar con esa magnitud eran realmente escasas…  Me encontraba a mitad de un resignado suspiro cuando fui testigo de cómo mi chica se derrumbaba sobre el escenario. Sin quererlo retuve mi respiración, sin poder creer lo que veía. ¿Era… era parte del número? Debía serlo pues durante su presentación lucía perfectamente pero entonces… por qué no se levantaba?! No, no iba a esperar.

Hice a un lado a los pocos que me estorbaban para cruzar hacia la tarima, abriéndome paso libre hasta Julieta quien seguía sin moverse. -¿Julieta? ¿Qué pasa?! Responde! – exigí con la peor de las preocupaciones que me habían invadido hasta entonces, levantándola con cuidado del suelo para sostenerla entre mis brazos, aún arrodillado donde ella se había desplomado. Como era de esperarse lo primero que hice fue revisarle el rostro y tomar su pulso, el oficio me surgía de buenas a primeras y sin pedirme consentimiento. Como sea, las circunstancias lo ameritaban y de hecho, no tardé en salir de mi error…

Fatídico y vergonzoso error pues contrario a mis temores, la Señorita se encontraba en… perfectas condiciones… mas que perfectas… Mi expresión semi molesta, o siendo mas específicos, de incomodidad, no tardó en arder y teñirse como consecuencia de la dramática escena que acababa de hacer para todos los presentes.  Para ser honestos, no sabría decir qué me avergonzaba mas, eso o descubrirme a mi mismo divagando con la atractiva figura de mi querida compañera. Al parecer, mi ética profesional se había quedado esperando en el auto… - Me diste… un susto horrible… - confesé en voz muy baja, haciendo un último esfuerzo por dejar de mirar su busto. Estaba perdido, terriblemente perdido y hasta el público lo sabía. Se notó cuando alguien por ahí gritó con voz fingida un “Ya suéltala” comentario que me hizo reaccionar al instante. – Sufro de pánico escénico – le dije de manera poco convincente – salgamos de aquí, quieres?



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Mensaje por Invitado el Mar Ene 21, 2014 7:25 am

Iba a matar a Alan... lo iba a matar lenta y muy dolorsamente... Me vi envuelta en un total dilema cuando el silencio de la estancia se vio paulatinamente interrumpido por los cuchicheos de los comensales, quienes susurraban a media voz con un tono angustioso. 
¡¿Dónde rayos estaba Alan?!
Sentí pasos aproximarse y me permití lanzar un suave suspiro de alivio. Al fin se había dignado a aparecerse. Cuando me llevara detrás del escenario, se iba a llevar la peor de las reprimiendas, eso seguro... Pero algo no estaba bien, por alguna extraña razón, a pesar de no poder verlo, algo me decía que no se trataba de Alan quien se acercaba a mí apresuradamente, y eso pude confirmarlo instantes después cuando unas manos, que definitivamente no pertenecían a mi mejor amigo mas sí me parecían sumamente conocidas, me tomó parcialmente entre brazos y el propetario se dignó a hablar.
Ishida.
Definitivamente desollaría a Alan cuando le pusiera las manos encima.
Traté de que el rubor en mis mejillas no fuera tan notorio, al igual que el estremecimiento de mi cuerpo al sentir sus manos recorrer mi rostro y después mi muñeca. ¿Me estaba tomando el pulso? ¡Pero si estaba perfectamente bien! Me hubiera gustado poder decírselo abiertamente, pero de hacerlo la actuación se caería y no podía saber la reacción del contrario al enterarse del engaño. Aunque pronto la sabría, porque tarde o temprano se percataría que mis signos vitales estaban más que perfectos... 
Seguí interte entre sus manos, como una damisela en peligro, mientras él descubría la verdad de mi farsa. Contuve mi respiración, sin ser capaz de mover ni un minúsculo. ¿Qué pasaría si abría los ojos? Aquella incertidumbre me estaba matando casi literalmente... De un de repente, alguién entre el público le gritó a albino que me soltara, con un tono de voz que dejaba en claro la burla que destilaban sus palabras. ¿Qué diantres estaba sucediendo?
Sin poder evitarlo por más tiempo, abrí los ojos para encontrarme con la rojiza mirada del contrario, quien en esos momentos me pedía que saliéramos de allí. ¿Pánico escénico? Por alguna razón no le creía del todo, pero después del númerito que acababa de realizar frente a tanta gente, tampoco a mí me agradaba la idea de permanecer por mucho tiempo en aquel lugar. De reojo observé a Alan tras un recoveco del escenario, quien acompañado de Nanami, reían no tan discretamente y me hacían señales con los pulgares en alto, en un intento no muy fructífero de darme ánimos. Sólo tomé un par de segundos de mi tiempo para dedicarles una mirada asesina, la cual aseguraba que tarde o temprano me pagarían toda aquella treta armada por ambos, y sin demorar más, fijé mi atención de nueva cuenta en rostro de atractivas facciones del contrario.
-Me parece una petición justa -susurré al fin, incorporándome con un movimiento ágil y ayudándole a incoporarse con un suave tirón de la mano que previamente le había sujetado- ¡Huyamos! -exclamé con u toque de diversión antes de echar a correr, arrastrándole conmigo y provocando exclamaciones de sorpresa y curiosidad por parte de nuestros espectadores. Sabía la imagen que estábamos dando por aquella huida precipitada, y sabía perfectamente la clase de ideas que se formarían entre los miembros del set ante esta acción, pero para ser sinceros eso poco me importaba. 
Tampoco me había hecho a la idea de enfrentarme a Ishida aún, aunque sabía que tarde o temprano tendría que hacerlo. Por el momento lo único en lo que pensaba era en pasar un poco más de tiempo a su lado, nada más. Los reclamos que pudiera sucitar por parte del peliblanco por mis apuradas decisiones, sumadas al beso anterior, no me atormentaban en ese instante. Pero sabía que me sentiría mal e incómoda una vez que me encontrara completamente sola con él.
Me hubiera gustado poder saber lo que estaba haciendo, tener una idea de las consecuencias, pero la verdad era que sólo actuaba y ya, sin pensar ni razonar, pues en caso de hacerlo, estaba claro que me arrepentiría.
Lo llevé sin disminuir el paso hasta salir por el largo pasillo oscuro que llevaba hacia la salida, y una vez que nos encontramos ante el refrescante y solitario ambiente del exterior, en el estacionamiento del lugar, me permití dejar de correr y de soltarle la mano para poder apoyar ambas palmas sobre mis muslos y doblarme parcialmente en dos al tiempo que trataba de recuperar algo de aliento.
-L-lo... lo siento mucho -musité entrecortadamente, con las mejillas teñidas de rojo y sin ser capaz de mirarle a la cara. 
Y ahora... ¿qué?
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Mensaje por Xerxes Break el Jue Ene 23, 2014 7:30 pm

Bien, perfecto. Ahora estábamos completamente solos, justo como necesitaba. Solo había un problema o dos, el primero… que me hacía falta aire… Apoyé una mano en el auto mas cercano, era un alivio haber salido rápidamente de ahí, especialmente, porque lo habíamos hecho juntos. De reojo observé que ella igualmente estaba agitada, imposible no estarlo después de semejante carrera. – No te disculpes, pero… agradecería una simpática explicación sobre lo que pasó. El susto nadie me lo quita, ni siquiera tu. – Respiré profundo por última vez, ya era hora de centrarme en lo que debía y cumplir mi meta de la noche. El sombrero lo había perdido en algún momento del escape y aunque realmente no importaba, sentía que algo me faltaba. Seguro era el valor para decirle lo que sentía a Julieta, pero culpar al sombrero era útil.

Asentí con supuesta seguridad para mi mismo, busqué en mi saco de pirata el pequeño envoltorio que saqué de la guantera del auto al bajar, lo observé un momento y volví a dejarlo en el bolsillo interior. Aún no era el momento.

Mas tranquilo, avancé hacia ella, plantándome justo a su lado. – Tus labios siguen tan suaves como los recuerdo – imposible olvidar esos breves momentos de grabación, al decirlo me incliné buscando su rostro, pues aún se mantenía apoyada sobre sus piernas. Creo que el notar el color en sus mejillas me dio un poco mas de confianza, sin pensarlo me moví para quedar frente a ella y me acomodé en cuclillas para que su mirada no se me escapara, a menos de que Julieta cambiara de posición, claro. – Amé tu interpretación. Debiste decirme que cantarías, habría traído unas cuantas pancartas con cosas cursis escritas~ sonreí sin preocuparme por el tono que ya podía sentir en mi rostro, ya no quería ocultarlo. Si deseaba que ella me permitiera disfrutar de sus reacciones, debía primero, poner a su entera disposición las mías. Sin pedir permiso, sujeté sus manos y me preparé para hablarle con mas seriedad.

Julieta – presioné otro tanto sus manos y me fijé mi vista en ella sin intención de perderla – Me gustas, y mucho. Lo que mas deseo cada día, es poder estar contigo, tener cuanto sea posible de tu tiempo, de tus miradas y… de tu tacto. – tenía que confiar en que no le ganarían las ganas de salir corriendo – El que seas mi compañera de trabajo y amiga… no es suficiente. Quiero mas de ti… ¡Necesito mas de ti! en… mas de un sentido. Si… también mereces saber eso…  – fue difícil mantener la vista en alto después de confesar eso pero no podía rendirme, no a esas alturas – No puedo seguir guardándome estos sentimientos… quiero que… los hagas tuyos… Eres libre de hacer lo que gustes con ellos. Te quiero, mas de lo que llegué a imaginar. – el temor de ser rechazado empezaba a atacarme de nuevo, pero se necesitaba mucho mas que eso para borrarme la sonrisa. Declararle mis sentimientos me hacía feliz, ojalá fuera igual para ella…



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Presente Re: Hoy o nunca [Priv Lie]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 24, 2014 7:29 am

No podía negar que encontrarme a solas con él me resultaba sumamente inquietante, y no por que desconfiara de él que eso jamás lo haría... sino porque no podía confiar en mí misma. ¿Y sí decía o hacía algo que echara todo a perder? ¡Detestaba estar tan nerviosa cuando la situación requería lucidez! Quizá después de todo no había sido buena idea habernos dirigido a un lugar lejos de la concurrencia.
De forma casi inconsciente deslicé la mirada a mis alrededores, sin incorporarme aún, en busca de alguien a la distancia pero ni un alma había rondando, ni siquiera por despiste. ¿Y si volvía a besarle impulsivamente y le volvía a incomodar con eso? A estas alturas ya no podía confiar en mis acciones, y tampoco estaba para controlarme. ¿Qué tenía ese hombre que me volvía loca?
Cuando habló, mi espalda se puso completamente tensa pues no me lo esperé, pero eso hizo que centrara mi atención de nueva cuenta en su figura y en sus movimientos. No me pasó por alto la revisión de algo que llevaba oculto entre su ropa. Enfilé la mirada y fruncí ligeramente el ceño con curiosidad, pero inmediatamente después sacudí la cabeza. No eran asuntos que me debieran interesar.
-¿U-una explicación, dices? -Traté de reir despreocupadamente, quizá como vago intento de quitar tensión al momento- Pues puedes culpar a Alan... fue su idea y había quedado en ir a recogerme inmediatamente cuando pasara eso, para darle "más dramatismo al asunto" según él, pero... al parecer caí en su trampa... -musité al final quedamente, avergonzada. Tampoco era extraño que el castaño me jugara un sin fin de tretas, y que yo de una u otra forma cayera en estas sin remedio. Pero que eso hubiera pasado en público, y en presencia de Ishida... definitivamente mi querido amiguito me las iba a pagar cuando le pusiera las manos encima. 
Pero no pude pensar más en eso, pues sus pasos acercándose me pusieron aún más nerviosa de lo que por sí ya estaba, y cuando se colocó a un lado mío practicamente dejé de respirar, deseando un poco más de espacio. 
Contrólate, Julieta BlackRose...
Fue imposible para mí no alzar la mirada y verle con estupefacción al escucharle hablar indirectamente sobre lo que había acontecido en el interior del edificio. Mis mejillas adquirieron un tono rosado intenso, al tiempo que las ganas de llorar me asaltaron de repente. Aunque decía que mis labios eran suaves... ¿sería en ese momento cuando me pidiera que no volviera a repetirlo? ¡No, por favor! No estaba momento para escuchar eso, no en ese momento. Me derrumbaría frente a él y no quería hacerlo, necesitaba ser fuerte. 
Lo que sí definitivamente no esperé fue aquel comentario sobre mi actuación en el escenario, cambiando radicalmente la situación.
-G-gracias... -no pude más que susurrar y parpadear, indecisa. ¿Qué había pasado? ¿Al final había decidido posponer su rechazo?- Pero creo que me hubiera reido a media presentación al ver semejantes letreros -le sonreí abiertamente. 
Lo que pasó a continuación, a pesar de que mi mente registró cada mínima acción por su parte, cada detalle y cada palabra suya, cada segundo que transcurrió... aún así fui incapaz de asimilar nada de lo estaba pasando en ese momento, incapaz de reaccionar correctamente y de poder decir algo, que no fuera mirarlo con mis ojos castaños denotando la enorme sorpresa y confusión que su confesión me habían causado. Sabía que en la posición en la que se encontraba, podía apreciar cada detalle de mi rostro, incluyendo lo rojo de mis mejillas, pero no me importó... ni siquiera fui incapaz de incorporarme y perder de esta manera todo contacto visual con él. Ya no me importaba que viera cuán nerviosa me ponía su presencia... porque quería que lo supiera. 
Sin poder hacer que mis piernas sostenieran por más tiempo el peso de mi cuerpo, permití que mis rodillas desnudas se encontraran con el suelo, sin darme siquiera cuenta del pequeño daño que me cause con esta acción, y de un segundo a otro ya estaba arrodillada frente a él, a su misma altura y sin perder ni un segundo mi vista de sus hipnotizantes ojos rojizos. Me faltaba el aire, sabía que tenía que decir algo... ¿Pero qué? Mi cerebro se negaba a cooperar conmigo, al parecer se había puesto en huelga junto con mi cuerpo, pues este tampoco hacía nada por obedecerme. No podía hablar, y no sabía qué decir... a pesar de que deseaba con todas mis fuerzas responderle, dejarle ver que yo sentía exactamente lo mismo que él, y que atesoraría por siempre aquellos sentimientos que me brindaba. ¿Cómo fue posible? Jamás creí posible que mis sentimientos pudieran verse correspondidos...
¿Qué podía hacer?
Abrí los labios para tomar aire, dispuesta a hablar, pero no fueron palabras lo que salieron por estos:
- Ey, ¿está bien si me rio? Ey, ¿también puedo llorar? Ey, ¿No importa si me enojo? ¿Y está bien si me gustas? Ey, ¿está bien si te beso? Ey, ¿puedo abrazarte? Me pregunto si puedo hacerte sólo mío y de nadie más... -canté muy suavemente, con voz baja y ligeramente temblorosa, al tiempo que me aferraba a sus manos con un poco más de fuerza para darme valor. Aunque mis ojos estaban cerrados, pues de otra manera sabía perfectamente que nunca hubiera podido transmitirle lo que yo también sentía, sentí como una pequeña y escurridiza lágrima se escapaba de entre mis pestañas y se deslizaba con suavidad por mi mejilla izquierda.
 

Off: Perdón que usara un fragmento de la canción "Long Distance Love", pero por azares del destino mientras respondía al rol, comenzó a sonar de mi lista de reproducción y fue imposible que no me inspirara para el final de la respuesta >3<
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Mensaje por Xerxes Break el Vie Ene 31, 2014 4:59 pm

Mi corazón latía desbocado, podía sentirlo retumbar en todo mi cuerpo, inquieto y sin saber cómo hacer para calmarse y dejar de bombear sangre con tanta intensidad. La falta de respuesta consiguió quitarme el aliento por segundos, segundos que me parecieron eternos, infinitos y desesperantes. ¿No me respondería? ¿Saldría corriendo en cualquier momento, buscando el sitio mas alejado de mi persona? Bueno, siempre había sido una posibilidad…

La sonrisa que hasta entonces aún portaba amenazaba con renunciar y dejar el sitio a una mueca de tristeza, pero no podía permitirlo. Independientemente de su respuesta o ausencia de una, sonreiría para ella, demostrando que no importaba si mis sentimientos no eran correspondidos de la misma manera. Aún así seguiría dispuesto a ser solo su amigo, pasara lo que pasara. Estaría a su lado siempre que me necesitara…

El pensar de esa manera, aún siendo un sentimiento positivo consiguió quebrarme. ¿La fortaleza se había dado a la fuga?? ¡No!! Reprimir ese dolor era primordial, mis ojos no debían ceder… no debían…  El verla descender  de manera tan repentina pausó todo en mi de golpe y quedé en sorpresa sin saber que hacer incluso mi cuerpo olvidó respirar y no fue hasta que su voz decoró mi alrededor, que mi alma reaccionó y con ella el resto de mi. Culparía a la sensibilidad del momento por la tonalidad rojiza que invadió sin permiso mis mejillas, podía sentirlo, ese hervir en el rostro que delataría lo mucho que su cantar me hacía sentir. Con renovada sonrisa liberé únicamente una de sus manos, aprisionando aún con fuerza la otra y cuidadosamente limpié el húmedo rastro que una lágrima trazó por su rostro. – Puedes hacerme tuyo y solo tuyo… - respondí con suavidad al recargar mi frente sobre la suya ¿por cuánto tiempo me privaría del esplendor que sus ojos me proporcionaban? Con la incógnita en mente, deslicé mi rostro en una silenciosa búsqueda de sus labios, aquellos que únicamente había tomado con justificación laboral… ahora… ¿podía considerarlos como míos?

Aún no me daba una respuesta directa, sin embargo… esperar ya no me era posible. Mis dedos se negaron a abandonar la calidez de sus facciones, permanecían ahí, sobre su mejilla, deleitándose con cada segundo que transcurría. Mis párpados terminaron por ceder, permitiendo que toda la atención se centrara en el tan ansiado encuentro de nuestros labios. Extrañamente no me sentía nervioso, la fascinación superaba por mucho cualquier rastro de duda o inseguridad y gracias a eso, fui capaz de prenderme inicialmente con delicadeza a sus hermosos labios, permitiendo que el segundo roce fuese ligeramente mas intenso. ¿Podría besarla hasta que se dignara a… a qué? ¡Aún no le proponía nada que ameritara una respuesta concreta! Al darme cuenta de mi falla marqué un poco de distancia entre nuestros labios esperando que de nueva cuenta fijara sus ojos en los míos – Señorita Julieta Blackrose… ¿aceptaría ser mi novia?



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Mensaje por Invitado el Dom Abr 27, 2014 10:48 pm

No sabía describir con exactitud la felicidad que embargaba mi alma cuando reafirmó mi agarré y susurró aquellas palabras. ¿Podía... hacerlo mío? ¿En serio podía hacerlo? Quería llorar, pero distaba completamente de ser por una causa de tristeza o decepción, sino todo lo contrario. Todo este tiempo había creído totalmente imposible el que alguien como él pudiera siquiera centrar su atención en mí. Siempre me conformé con ser sólo su compañera laboral, su amiga... mientras pudiera compartir tiempo con él, nada me hacía falta... O al menos eso había creído hasta hacía varias semanas atrás, cuando inconscientemente comencé a desear cosar que creía que sería imposible tener. Como su cariño... 
Me obligué a mí misma de bajar de aquella nube, de centrarme en mi realidad y darme cuenta de lo tonto que resultaba soñar cuando las probabilidades estaban en tu contra. ¿Valía la pena arruinar todo por una ilusión? Pero me fue imposible no detener el crecer de mis sentimientos por él. Verlo sonreír, trabajar, realizar acciones cotidianas, incluso sus expresiones de molestia... poder ser espectador de cada uno de esos detalles me bastaba, ¿verdad? Sólo deseaba poder estar a su lado y poder ser partícipe de su día a día. 
Pero ahora todo era diferente, ahora ya no tenía un motivo por el cual reprimir y ocultar aquello que provocaba un peso en mi interior, que aumentaba día con día, desde hacía un tiempo. Porque él me estaba dando la llave de acceso para soltarlo todo y compartirlos con él. Y aún así tenía miedo, miedo de dar el primer paso y saltar de aquel precipicio que culminaría con la liberación de todo. ¿Y si al final de aquella caída no había nada? ¿Y si... terminaba por perderme? Tenía miedo.
Aferré con más fuerza su mano, con la mía temblorosa al tiempo que podía sentir su cálido aliento, previo al contacto de nuestros labios. No supe como corresponderle, sólo recordaba haber contenido el aliento segundos antes de sentir su delicado roce, y el haber reprimido el impulso de retroceder y salir corriendo. Tenía todo lo que tanto había soñado frente a mí, ¿por qué estaba dudando tanto? ¿Por qué tenía tanto miedo de actuar? Al segundo roce, el cual fue un poco más insistente que el primero, comencé a corresponderle con una timidez que jamás creí que yo iba a poder conocer en mí. Pero en cuanto lo hice, él se apartó sin previo aviso y abrí los ojos en automático, dejando ver en ellos el miedo y confusión que su acción había causado. ¿Había hecho algo mal? ¿Se había arrepentido? ¿Le... había decepcionado? Aflojé el agarre de mi mano con la suya, lo suficiente como para liberarla y dejar caer mi brazo a mi costado con inercia, sin poder despegar mi mirada de la suya, temiendo ya lo peor. Era incapaz de repirar con normalidad y sabía que mi cuerpo clamaba por poder ser libre de temblar, pero trataba de controlar ese impulso pues no deseaba que mi compañero se diera cuenta de cuánto me afectaba la posibilidad de su rechazo. Debía ocultar esos sentimientos, pues no deseaba que la culpabilidad adornara la expresión del ajeno. Esperaría con paciencia y valentía, y después de eso le dejaría marchar con dignidad. Aunque eso significara dejarme romper miserablemente...
Pero una vez más sus palabras distaron demasiado a las que mi mente ya se había imaginado, y mis ojos se volvieron a abrir desmesuradamente ante la sorpresa del significado de eso. ¿Ser... su novia? Yo no necesitaba de esos títulos, para mí bastaba con saber que yo lo quería, y que él me correspondía de la misma manera. Pero a pesar de siempre haber pensado de esa manera, algo dentro de mí estalló de tal manera que quedé totalmente fuera de la jugada, paralizada en mi posición y sin ser capaz de actuar o decir nada, ni siquiera de pensar. Sólo... lo miré, y lo seguí mirando de forma inaudita, sin darle crédito alguno a sus palabras. 
-Yo... -hice un intento sobrehumano por romper aquel silencio que se estaba formando entre nosotros, ¿pero a quién quería engañar? Mis cuerdas vocales no querían cooperar y decir en voz alto lo que mi interior deseaba gritar con tanto anhelo. Con torpeza, asentí con un pausado movimiento de cabeza, siendo capaz sólo de poder responder a su pregunta de esa manera. Seguí mirándolo por unos segundos más, comenzando a ser una vez más dueña de mí misma. Pero con eso vino el sonrojo extremo en mis mejillas; ¿valía la pena ocultarlo? No, no quería hacerlo. Una tímida y a la vez radiante sonrisa comenzaba a aparecer en mis labios al tiempo que tomaba aire con total libertad. Asentí de nuevo, esta vez con un poco más de vigor- Quiero... -reafirmé con voz suave lo que mis gestos habían tratado de decirle torpemente. 
Sin poder contenerme, extendí una de mis manos para apoyarla sobre su mejilla y ladear mi propio rostro y contemplar el suyo con ternura. Volví a sonreír antes de inclinarme para acortar la distancia que nos separaba y reclamar por unos cuantos segundos sus labios con los míos. Los segundos suficientes para poder apreciar su calidez, y dejarle en claro que deseaba poder seguir haciéndolo; después de eso me separé y desvié el rostro rápidamente, totalmente avergonzada por mi atrevimiento. Y aunque sabía que mis facciones estaban más rojas que nunca, también sabía que el brillo radiante en mis ojos no disminuía, como tampoco desaparecería mi sonrisa. 
-Deberíamos... ¿Deberíamos volver al interior? -pregunté, con los nervios comenzando a notarse en mi timbre de voz, y sin ser capaz aún de voltear a mirarlo ni siquiera de reojo.
¿Ahora qué se suponía que debía de hacer? Me estaba poniendo sumamente nerviosa; jamás antes me había encontrado en una situación semejante.
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