Kitsune or demon…? Nah, a God // Entrevista Shin Shiranui

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Mensaje por Shin Shiranui el Mar Abr 08, 2014 8:31 pm

Realmente la causa de por qué estaba en aquel lugar le era desconocida…o mejor dicho, sabía que había ido, y por tanto por voluntad propia, a esa entrevista que iba a hacerle, pero no sabía para qué serviría aquello. ¿Tanta curiosidad tenían sobre su persona o acaso querían saber más sobre aquel que fue considerado un ser superior, un demonio…realmente un Dios? Sin duda aquellos interrogantes sin respuesta inmediata rondaban por su cabeza mientras  caminaba con elegancia por los pasillos del lugar. Sus colas de un brillante blanco a excepción de las puntas se ondeaban levemente  a cada paso que daba, y aquellas que estaban sobre sus hombros eran acariciadas por su mano parcialmente cubierta con la manga de su kimono. Y el único adorno que había en su rostro era una suave sonrisa en sus finos labios que ocultaban perfectamente aquellos pensamientos curiosos y en cierta manera arrogantes del joven. No tardó en entrar a una de las salas y una vez allí, sentarse con absoluta despreocupación y soltura en el sillón que había disponible…eso sí, sin perder en ningún momento la elegancia y compostura propias del zorro. – Bien…puede empezar a preguntar –dijo mientras acompañaba el permiso con un gesto de su mano, sonriendo levemente.

¿Cuál es su nombre ?: -Ciertamente debería responder…aunque es de mala educación preguntar sin presentarse antes  -comentó con una sutil sonrisa ladeada mientras se acomodaba, dejando apoyado su brazo sobre el reposabrazos, aunque no tardó demasiado en dejar escapar de su boca una suave risa disimulada.- Como sea…se lo dejaré pasar. Puedes llamarme Shin. O mejor dicho…deberías recordar ese nombre –esas últimas palabras iban dirigidas con cierto tono amenazador, aunque en su rostro seguía presente una sonrisa levemente ladeada.

(Off: su nombre completo es Shin Shiranui)

¿Cómo le llaman en el Abyss?: -Oh… ¿realmente crees que tengo necesidad de tener sobrenombres? –preguntó mientras una de sus cejas se enarcaba, aunque instantes después se encogió con levedad de hombros con un suspiro resignado- Aun así, si consideras los nombres de Kyubi, Akitsukami o mismo Oni, pues puede contarlos…de todas maneras mi nombre es suficiente para que me reconozcas –sus dedos pasaron por uno de los mechones de pelo rojizo que caía por su hombro, apartándolo hacia atrás en un gesto orgulloso pero ante todo desinteresado, mientras su mirada se desviaba hacia otro lugar de la sala con cierto aburrimiento.

¿Tiene usted contratista?:-Ah, esa pregunta es verdaderamente innecesaria, ya que no necesito a ningún humano al cual obedecer –aclaró con una sonrisa de suficiencia mientras su mano jugueteaba con el suave pelaje de una de las colas que estaba sobre sus hombros. Y tras aclararse con suavidad la garganta, poniendo delante su mano en un educado gesto, sonrió y miró a la persona que le estaba entrevistando.-  Por si no me ha entendido…no, no tengo contratista.

¿Cómo se describiría físicamente?:-¿Ah? ¿Realmente necesito describirme? –acabo por preguntar tras parpadear, entre desconcertado y algo burlón. ¿Acaso no le veía o solo estaba siguiendo las absurdas normas que le habían mandando? Pobre mortal que tenía que seguir las órdenes de otros…pero al final una suave sonrisa quizás prepotente se posó en su rostro- Bueno, como sea, te haré el favor de responderte. Mi apariencia es la de un joven de unos veinticinco años. Altura media y en cuanto a mis rasgos… se podría decir que tengo una piel de tono claro, contrastada con el color cálido de mi cabello –dejó escapar de sus labios una sutil risa mientras aprisionaba entre las puntas de sus dedos un mechón de su pelo, jugueteando con el mismo de manera casi despreocupada- Mis ojos son rasgados como puede apreciarse, y de una tonalidad anaranjada, acercándose al rojo. En cuanto a mi vestimenta…bueno, es ‘diferente’ al resto que he podido ver por aquí, ya que son ropas de un lugar muy diferente a éste –añadió mientras dejaba suelto aquel mechón de cabello, que acabó por reposar sobre su hombro, y llevaba su mano cerca de sus labios, cubriendo parcialmente aquella sonrisa con la excesivamente larga manga de su kimono- Oh cierto…también tengo estas colas, nueve en total –su mano contraria la extendió hacia una de las mullidas y suaves colas blanquecinas que estaban sobre su hombro, acariciándola con delicadeza mientras acababa por dedicarle una sonrisa al contrario, sonriendo con aire encantador.

¿Cómo se describiría psicológicamente?:-En verdad haces unas preguntas peculiares, ¿eh? –inquirió con una sutil sonrisa ladeada, apartando su mano cubierta por la tela con un elegante ademán de cerca de sus labios y dejándola sobre su regazo de manera despreocupada. Ladeó su cabeza a un lado con cierta curiosidad y acabó por sonreír con burla oculta en sus facciones- Diga lo que diga respecto a esto probablemente no sea de relevancia para la posteridad, por lo que me otorgaré el derecho de mantener silencio –acabó por responder con una encantadora y radiante sonrisa, manteniendo su cabeza ladeada mientras cerraba sus ojos lentamente. Claramente esa pregunta estaba de mas teniendo en cuenta la verdadera personalidad del joven bajo aquella sonrisa.

(Off: Shin es ante todo una persona (o lo fue) reservada que oculta aquellos secretos tras una sonrisa. Bromista y directo, no tiene problema alguno en decir unas palabras hirientes sin resentimiento alguno, y a su vez, es muy complicado saber si lo que ha dicho es en serio o sólo una mera broma. Egocéntrico y orgulloso, tiene en muy alta estima su línea sanguínea y nunca la olvida, haciendo que la defienda con garras y dientes, mas es permisivo si se trata sólo de un mero juego, o que él mismo lo considere de esa manera. Interesado y curioso, no dudará un segundo en recurrir a diversas manipulaciones y tratos para conseguir lo que quiere, ya sea información que considere útil o interesante como si es solo molestar a alguien para su divertimiento propio.

Juguetón y sensual, sabe perfectamente como cautivar a una persona y en cierta manera se divierte con ello. Atrevido y desvergonzado en ese sentido, no tiene problema alguno en utilizar palabras suaves y aterciopeladas mientras no le comprometan a nada, y también propios gestos. No rehuye al contacto físico mientras sea él el que haya dado el primer comienzo y tenga todo bajo su control.

En cierta manera…la palabra caprichoso podría describirle bastante bien. Es raro ver a este ‘zorro’ enfadado o alterado, pues tiende a devolver golpes con puñaladas traperas cubiertas de sonrisas. Astuto y sagaz, sabe como utilizar las palabras en su favor…y bueno, lo que no son palabras también. Aunque no considera disfrutar del sufrimiento ajeno, pues realmente odia las guerras, si es partidario de humillar y burlarse de los demás con cierto aire prepotente. Porque claro…¿quién mejor para sentirse superior a los demás que aquel que fue considerado un Dios…o un Demonio?)

¿Posée un arma?:-¿Realmente cree que responderé a esa pregunta como si nada? –una suave y armoniosa risa asomó por sus labios mientras desviaba a un lado su mirada, cubriendo levemente su boca con la manga de su kimono- Ah, me hizo gracia lo estúpidamente ingenuo que ha resultado ser –acabó por añadir casi de manera cruel segundos después tras recuperar su compostura, sonriendo con suavidad, de manera indiferente a decir verdad-.

(Off: su arma es Kumoito, consiste en unos hilos los cuales puede manejar a la perfección ya sea para cortar, sujetar o atar cualquier cosa. Con dicha arma también puede utilizar algunas de sus habilidades que luego se explicarán.)

¿Cuáles son sus poderes y debilidades?:?: -Bueno…no habrá ningún mal en mostrar alguna de mis habilidades…aunque no seré tan tonto como para contarlas todas –contestó tras unos segundos de reflexión, haciendo que en sus labios se dibujara una suave y alegre sonrisa, y tras hacer un gesto con una mano, pudo apreciarse encima del dorso de la misma una voluta de fuego de un brillante color azulado, chispeante y cautivante, haciendo que su sonrisa se ensanchará un poco más- Tengo la habilidad de controlar y crear fuego a mi antojo, y manejarlo como quiera, ya sea para iluminar un lugar sin riesgo de arder…o para calcinar a alguien hasta que sólo sea ceniza –explicó con un tono despreocupado y suave, haciendo desaparecer la voluta de fuego…que realmente no era más que una ilusión que el zorro había creado sobre la mente de la persona encargada de su entrevista. Aunque cierto era que sí era capaz de generar fuego…al igual que crear ilusiones de cualquier tipo y teletransportarse.-

(Off: Shin tiene la habilidad de controlar el fuego, siéndole más fácil si no tiene que generarlo por su propia cuenta, ya que eso consume bastante energía. A diferencia del fuego normal, las llamaradas creadas por Shin son de un color azulado quizás verdoso en el núcleo, y pueden hacer arder cualquier cosa que el zorro les mande, pero cuanto más tiempo estén ardiendo más consumen la energía del que las controla, pudiendo llegar al desmayo.
Shin también tiene la habilidad de generar ilusiones sobre la mente de los demás, siendo cuanto más cercano más fuerte la ilusión, pero más fácil de que pueda descubrirle a él antes de que la genere. Aún así, tiene una cierta ventaja si utiliza su arma, Kumoito, para poder generar las ilusiones gracias al contacto directo del arma con la victima de la ilusión, pero a su vez todo depende de la concentración de Shin y de su habilidad para controlar tanto el arma como las ilusiones.
Además de eso, Shin puede teletransportarse desde el Abyss al mundo real, pudiendo usar ese teletransporte en batalla para esquivar los ataques enemigos, pero no puede usarlo de continuo o la fatiga podrá contra él. Como máximo dos veces (ida y vuelta) ademas de que cuanto más tiempo esté en el mundo real más le afectara a su condición por no tener contratista. Esta habilidad varía un poco cuando Shin cambia a su forma real, ya que se podría considerar como impulsos espirituales, los cuales le permiten impulsarse a una gran velocidad, pareciendo realmente que se ha desvanecido, pero esos impulsos ponen mucha presión en su cuerpo, llegando a ser perjudiciales para su él si abusa de los mismos)

Cuéntenos su historia de vida: Su mirada resplandeció por un momento con un brillo peligroso al escuchar aquello. Recuerdos que no quería rememorar atacaron sin tregua su mente, causando que sus párpados se entrecerraban con suavidad en una sutil mueca, que resulto imperceptible cuando una sonrisa ladeada asomó en su rostro, quizás con toques amargos….pero inundaba la burla en aquella expresión.- Os estáis metiendo en lugares donde no saldréis bien de ellos… ¿nunca os dijeron que os pueden morder si os acercáis mucho a una bestia? –sí, se acababa de comparar con una bestia, pero no con el significado despectivo de la misma, era sólo… mera comparación sarcástica, y que se fue acentuando más a medida que seguía hablando- como esto tampoco es de vuestra incumbencia, volveré a otorgarme el derecho de silencio y dejaré pasar esa pregunta…al menos en parte. ¿No querréis enteraros de cosas que os pueden llevar a quemaros, verdad? –añadió al final, dejando que sus labios esbozaran una sonrisa completamente burlesca y casi prepotente mientras se recostaba un poco en el sillón, acomodándose.- Bien…con que sepáis que antes de ser una chain fui humano tenéis suficiente de mi pasado como tal –murmuró con un tono casi rozando lo aburrido, cerrando sus ojos lentamente y dejaba sus manos reposar en su regazo.- En cuanto al resto…bien, tengo más de 900 años de historia, por lo que si la contara toda acabaríais con arrugas –una leve risa mordaz se escapó de su garganta, haciendo que sus hombros temblaran levemente por la misma- He visto la gran mayoría de sucesos que la gente recuerda históricamente, y algunos otros que se supone que no tienen respuesta…y seguiré sin decirla . El misterio es un buen añadido del interés, ¿no? –de nuevo, su boca dejó ver una burlona y aguda sonrisa que poco a poco se iba volviendo más suave.- La gran mayoría de mi tiempo se pasa y ha pasado como si fuera un espectador. Nunca he tenido la necesidad de tener un contratista por lo que sólo lo hacía si algún ser humano lograba salir de la monotonía del resto…o mejor dicho, si lograba hacerme salir de la monotonía mía –un tenue suspiro salió de su boca mientras sonreía con cierta diversión amarga al recordar los pocos contratistas que había tenido…aunque la gran mayoría le habían acabando decepcionando. Quedó unos segundos en silencio antes de entreabrir sus labios, dejando a la luz unos colmillos levemente marcados en su sonrisa.- Y por ahora sólo dejó escapar el tiempo mientras sigo observando cómo evoluciona todo. Simple y sencillo –al final acabó por encogerse de hombros con una suave y risueña risa- mientras lo que vea consiga divertirme no recibiré queja alguna a lo que ocurra.

(Off: Shin nació en la era del Japón antiguo, momento en el cual aún se creía en ciertos dioses humanizados o humanos divinizados, los cuales se llamaban Akitsukami. En el seno donde éste nació era una de aquellas familias, por lo que nunca les faltó de nada gracias a la ‘adoración’ de los ciudadanos que creían en ello, a cambio la familia debía de otorgarles seguridad. Siendo familiarizado a la categoría de los kitsune, era comprensible que la personalidad de los de la familia Shiranui fuera como la de aquellos ‘supuestos’ espíritus. Pero aquello no significaba que todo fuera perfecto para aquella afortunada familia, ya que las ramas segundas de dichas familias también tenían sus propios secretos y problemas, y en concreto una, la familia Oboro, acabó por traicionar a la familia principal, logrando llevarse secretos de la misma, desde información personal hasta la técnica de combate del clan Shiranui.
Ese suceso sin duda era vergonzoso para la rama principal, y para el resto de los habitantes se mantenía como un secreto, mas la familia Shiranui debía hacer algo al respecto.
Por otra parte, diversas guerras estaban dando lugar por la zona donde residía dicho clan, y por tanto las familias más influyentes entre los aldeanos comenzaban a pedir ayuda a aquellos que se suponía que eran sus dioses. Libres en aquella celda de oro llamada ‘deber moral’, necesitaban devolverles el favor a aquellas personas que les habían apoyado y creían en ellos, aunque sólo fuera para no perder su posición. En ese momento Shin ya era el líder al mando del clan, y tenía que tratar con aquellas dificultades mas las que le exigían ser el líder de la familia. Por ello los momentos asignados a distraerse eran importantes, no podía permitir que todo aquello invadiera su cabeza y le hiciera colapsar psicológicamente. Y entonces un deber más se añadió a la larga lista de los mismos: las familias consideradas como Akitsukami tenían una reunión para acordar qué hacer contra todos aquellos problemas que en la sociedad se estaban empezando a dar. Pero más que arreglar las cosas todas se empeoraron cuando una de las mujeres más influyentes fue envenenada por unos asesinos de aquellas familias desterradas y que traicionaron a las otras. Todos esos problemas, de los cuales Shin no era ni tampoco tendría que haber sido responsable de ninguno, acabaron sobre sus hombros por el orgullo de la familia Shiranui.
En medio de dicha situación, Shin conoció a la que era la guardiana de la joven atacada, siendo el nombre de la guardiana Yukina. Ella también era la líder de su familia…en cierta manera la única que podía serlo, aunque Shin nada más verla no pudo hacer menos que gastarle bromas y burlarse de ella. Realmente la joven no podía ser una buena líder, no tenía iniciativa, conocimientos ni nada que se le asemejara…pero algo que sí le agradaba a Shin de ella era la honestidad que mostraba, a veces en exceso haciendo que pudiera tomarle el pelo, pero seguía siendo algo agradable.
Quizás gracias a aquella joven y a aquellas pequeñas distracciones, el líder del clan no flaqueó en ningún momento, e hizo su trabajo correctamente como responsable de aquella familia. Ayudó a las familias influyentes a su cuidado a luchar contra las rebeldes, consiguió información para las mismas y les proporcionó aliados…mas el clan de Shin no quería meterse en guerras…o mejor dicho, Shin no quería involucrarse en las mismas. Bastante era lo que había hecho en aquel conflicto ajeno a él.
Lo que no esperó encontrarse en medio de aquellos problemas fue ver que estaban ligados a los que sus antepasados habían pasado antes: el clan Oboro junto con más familias desterradas, eran las que apoyaban al lado rebelde de aquella guerra. Realmente la situación era delicada…y Shin ya no podía librarse de tener que luchar, ya no era sólo ayudar a sus subordinados… su orgullo no le permitía dejar las cosas como estaban, necesitaba saldar la deuda que sus antepasados habían dejado sobre él y recuperar el honor de su clan. Bonitas palabras…tan bonitas que a veces parecen irreales.
Por ello, cuando la guerra comenzó otra batalla muy diferente se dio lugar no demasiado lejos…para ser específicos en uno de los bosques. Sangre, heridas, gritos…esa era la melodía que inundaba aquellas tierras, y al final del día…un grito desgarrador cruzó la arboleda. El grito de un hombre que había perdido aquello que le había estado sosteniendo todo ese tiempo…la mujer que amaba.
Yukina, tras haber debatido durante mucho tiempo con el joven cabeza de familia, acabó por convencerle para ayudarle en aquella batalla que debía realizar. Aquella chica no quería dejar al chico solo…no quería que luchara solo, y por estar allí, acabó por dejarle solo tras caer en brazos de la muerte. Aquel traidor de la familia Oboro aprovecho que la debilidad del jefe del clan Shiranui era aquella chica, y cuando ella se defendió, aquella arma que habían usurpado de la rama principal cortó limpiamente la pálida piel de su cuello, haciendo que la sangre bañara la tierra y que la ira del joven se despertara. Solo quedo un suave llanto mientras la noche invadía el cielo, siendo la luna espectadora de la trágica escena que se apreciaba: el cadáver del traidor estaba frente a la pareja la cual solo uno de ellos vivía y sufría el dolor de la pérdida. Y ese era Shin.
Los días pasaron mientras el chico seguía en un estado pésimo aunque sus heridas físicas hubieran sanado ya. Toda aquella paz y tranquilidad que podría haber llegado a disfrutar solo le eran como agujas en su corazón…no podía olvidar… ¿tan doloroso era amar a alguien? ¿Tanto como para tener esa necesidad de querer desaparecer…para hacer desaparecer aquel sufrimiento como a él mismo? Pero aquella molesta paz para el chico se rompió rápido con un nuevo ataque, esa vez a su mansión directamente. Tan rápido fue que no hubo tiempo ni de defenderse…y aquel que durante corto tiempo fue el líder del clan Shiranui fue mandado al ‘infierno’  por unos brujos de ojos rojos…rojos como la sangre que se había derramado días antes. Y aun asi, no les tuvo rencor a aquellos que les mandaron a aquel lugar…total, ¿qué iba a hacer una persona que ya no tenía corazón ni voluntad en el mundo?
Los años pasaron en aquel lugar brillante y en cierta manera hermoso, mientras su cuerpo sufría las transformaciones que el poder de aquel lugar le otorgaba: por cada 100 años que pasaban, una cola de un precioso color blanco podía apreciarse en su imagen, y cada cierto tiempo se iba percatando de las nuevas habilidades que iba consiguiendo. La primera fue el control del fuego, la segunda la capacidad de crear ilusiones…y la tercera la habilidad de poder salir de aquel lugar, volver al mundo. En ese momento ya debía de tener cinco o seis de sus colas y…realmente sus memorias habían sido escondidas en un lugar recóndito de su mente. No es como si no supiera cosas del exterior, el resto de chains le podían llegar a decir algo…pero no era suficiente. Tenía curiosidad, quería ver que había ocurrido con aquel cruel pero hermoso mundo que había abandonado. Por ello comenzó a hacer viajes, pudiendo descubrir muchas cosas y de diversos lugares: diferentes culturas, diferentes historias, leyendas…diferente saber, diferentes perspectivas. Su forma de ser y su forma de ver las cosas habían cambiado mucho, en ese momento sólo quería ver más, saber más…divertirse. No tener motivos de los cuales preocuparse o sufrir…solo ser alguien que observe y se entretenga con juegos.
Pero una de las veces que volvió al Abyss sintió que había algo extraño… ¿Cómo explicarlo? ¿Quizás que la luz de aquel lugar estaba apagada? ¿O sería mejor decir que se podía escuchar un llanto desde lo más profundo del lugar? Con curiosidad, aquel que ya era una chain de hace tiempo se dirigió a aquel lugar, encontrándose con una joven de albinos cabellos, blanca como la nieve recién caída en invierno, inmaculada como aquella nieve que aun no había sido pisada. ¿Desde cuándo aquella muchacha se encontraba allí? Y lo más importante… ¿por qué? Y sin pensar demasiado en las consecuencias que podría tener eso, se acercó a la chica que en ese momento estaba llorando. Estaba llorando como aquella joven al que en su momento él consoló y se respaldó…como aquella joven a la que levó a aquella batalla que no era suya…y donde la perdió. No tardo en preguntarle y…bueno, en sí llevarse con aquella muchacha de trato bipolar…tan diferente a muchas personas con las que había tratado…y aún así no permitiendo que se acercara demasiado. No permitiría que nadie volviera a llegar tan lejos en su ser como pudo haber llegado aquella chica de su pasado.
La visitaba de vez en cuando, tomaba el té con ella y le contaba algunas historias con cuidado del trato que le daba, pues no tardó en percatarse de quién era y el poder que tenía. Aquella chica de blanquecino cabello contenía el poder entero del Abyss… era su voluntad. Y Shin sólo era una chain…que había vivido más, cierto, que había sido tratada en un pasado como un Dios, cierto, incluso como un demonio…pero seguía siendo vulnerable a ella. No se podía decir que fuera el trato de un sirviente a su ama, que va. Era más…el trato que le podía dar un chico a su hermana pequeña. Y con ese pensamiento, a cada salida que hacía era para saber cómo había surgido todo aquello, así pudo enterarse de todo aquello de los Baskerville y el experimento realizado por aquel anterior Glen llamado Revy. No tardó en llegar la llamada Tragedia de Sabrie, y como buen espectador, Shin lo único que hizo fue observar con ojos inexpresivos aquella matanza mientras reflexionaba si aquello había servido para algo…llegando a la conclusión de que aquello era absurdo. Demasiado absurdo. ¿Destrozar por amor? Sin duda aquel chico que había causado aquel tormento, aquel rubio….no debía de saber realmente no que estaba causando. El amor era absurdo, inútil…una lenta agonía que te llevaba a la destrucción.
Una vez pasó aquello, la calma llegó justo como había llegado en sus días…todo acababa siendo igual. El mismo camino, la misma rutina…y aquellas pequeñas diferencias eran las que lo hacían todo diferente. Tras saber la verdadera historia desde un punto de vista imparcial, realmente le parecía divertido como había continuado todo. Tal calmado y simple…tan ignorante todo. Le hacía reír aquello. Algún que otro humano había logrado llamar su atención como para hacer un contrato con él, pero aún así no era lo que Shin buscaba…sólo quería ver como continuaba aquello…entre visitas, tazas de té y ‘juegos’ de un mundo al otro, ya fuera aquella caja rota de juguetes o aquella deslumbrante superficie.)

¿Adopta a alguna otra forma? De ser así, ¿Podría mostrarnos su forma original?: Un suave suspiro salió de sus labios mientras se pasaba una mano por el pelo amarrado en una coleta alta, en cierta manera resignado. ¿Primero le preguntaban cosas privadas y ahora le pedían mostrar su otro aspecto? Su ceja se arqueó con suavidad mientras miraba fijamente a la persona que estaba haciéndole la entrevista, pero segundos después rodó su mirada a blanco en un gesto de resignación- Tómalo como un gran privilegio…ya que el ser que ve esta forma no suele vivir después para contarla… -murmuró con un tono rozando lo escalofriante mientras se incorporaba del asiento. Y tras un destello de luz, pudo apreciarse su verdadera forma.-
Spoiler:

Pose para la foto: Aún seguía de pie una vez volvió a su forma humana cuando escuchó la petición contraria, dejando escapar una sutil risa.- ¿Me pedís verme en mi aspecto real y acto seguido una foto? Realmente podría consideraros acosadores. Bah, pero no importa~ -sonrió sutilmente mientras se colocaba y miraba a la cámara-
Flash~:

Nombre real del personaje: Shin Shiranui

Nombre del anime/manga del que proviene: Toki no Kizuna

Jack es homosexual, Gilbert está amargado, el Master roba quincenas, Alice es baka y Dai solo desea que estos locos la dejen en paz


Última edición por Shin Shiranui el Miér Abr 16, 2014 9:43 pm, editado 1 vez
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Mensaje por Shin Shiranui el Miér Abr 16, 2014 9:20 pm

Entrevista acabada~
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Presente Re: Kitsune or demon…? Nah, a God // Entrevista Shin Shiranui

Mensaje por Will of Abyss el Miér Abr 16, 2014 9:50 pm

—Parece un lindo zorrito.♥
—Quiero una de sus colas... ¿Una? Mejor las nueve.~
—Miembro honorífico del club de ancianos y espectadores de la Tragedia de Sabrier.
—Darle bono de descuento para la residencia senil.
—¡Lo dejará todo lleno de pelos blancos! Si se le hago heridas... ¿Todo será de un bonito color sangre?
—Se atreve a decirle a la Voluntad del Abismo que debe recordar su nombre, incauto. Quizás el exceso de colas le dañe el cerebro.♥
—Se rehúsa a contestar mis preguntas y a las que responde, responde con otra pregunta. No me gusta.
—Dice que no necesita sobrenombres pero tiene un buen arsenal.~
—Se muestra escéptico para describirse pero se molesta en hacer comparaciones poéticas... Apuesto a que las trae ensayadas de casa, JuJu.
—Viste lindo, ¡le arrancaré la ropa y se la daré a Ches!
—Pobrecillo, cree que tiene derechos.
—Me ha insultado, darle un "recordatorio".
—Me corrijo, parece y es un lindo zorrito.♥
—Se empeña en recurrir a derechos que no tiene, me irrita.
—Dice que no quiere contar su historia pero nos la resume de todas formas, en el fondo es un buen perrito.♥
—Vivió una linda historia de amor, que tierno.-Con pañuelo en mano.-
—Es como mi hermano mayor, tengo que contárselo a Alice.~
—Un hermano mayor que amenaza con matarme, pero un hermano mayor al fin y al cabo, JiJi.
—Añadir a lista de futuros desmembrados,  me gustan sus colas, su ropa y sus ojos.

Shin, ya hemos terminado.♥ Procura no dejar mucho pelo por donde vayas a menos que esté teñido de escarlata y huela a sangre... Tuya o de otro, no importa.~—Se acerca al mayor y le brinda una dulce y desconcertante sonrisa. Con serenidad le estampa el sello de aceptado en la frente y en cada una de sus colas.—Ya puedes pasar a jugar, pero no te olvides de venir a tomar el té... No me gusta que lleguen tarde.~


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